sábado, 4 de abril de 2026

RELACIÓN DE INGRESOS Y GASTOS EN LAS PARROQUIAS DE NTRA SRA DEL CARMEN, DE LA CONCEPCIÓN Y DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA EN EL MES DE MARZO

        PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN











En este informe están recogidas los movimientos de la cuenta principal y no los de la Venerable Hermandad-Cofradía del Carmen

 PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN




En este informe quedan recogidos los movimientos de la cuenta principal de la Concepción, no quedan registradas las cuentas de cáritas, las ermitas ni tampoco las cofradías 


PARROQUIA DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA


Este informe corresponde al primer trimestre





Tampoco está incluido el dinero de la comida de Semana Santa ni tampoco las colectas después del Domingo de Ramos

MENSAJE DE CÁRITAS. ABRIL DE 2026


 

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO DE RESURRECCIÓN. CICLO A

                                                            

                                           
            


HOJA PARROQUIAL

5 de Abril de 2026

Domingo de Resurrección. Ciclo A


















PROGRAMA DE SEMANA SANTA



ENLACE A TODOS LOS PORTALES DE LA PARROQUIA


Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana















“Entró, vio y creyó


LECTURAS

 





Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

 

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

«Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero  a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. A este lo mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos designados por Dios: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. De él dan testimonio todos los profetas: que todos los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».

 

Salmo 117, 1-2. 16-17. 22-23 R/. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R/.


«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa».
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R/.


La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R/.

 

Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

 

Hermanos:

Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.

Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él.

 

Evangelio según san Juan 20, 1-9

 

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: 
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.



Los textos son cogidos de la página de 







ver



Hemos querido vivir toda la Cuaresma, y especialmente la Semana Santa, con deseo y pasión, dos emociones muy fuertes y que deberían movernos, sobre todo, en los aspectos más importantes de nuestra vida, porque cuando algo lo deseamos de verdad, o nos apasionamos por ello, no nos duele tiempo y esfuerzo para alcanzarlo. Durante este tiempo hemos reflexionado en diferentes aspectos del deseo y la pasión en nuestra vida: a veces surgen repentinamente, otras veces van creciendo progresivamente, sufren altibajos, frustraciones, incluso pueden morir… Y, en ocasiones, el deseo y la pasión se manifiestan de forma desbordante: lo vemos, por ejemplo, cuando un equipo de fútbol consigue un título importante; o, en Valencia, cuando una comisión fallera obtiene el primer premio. Eso que se ha deseado tanto por fin se ha hecho realidad, y la pasión se desborda de forma incontenible, hay una explosión de alegría, la gente se echa a la calle, hay risas, abrazos, besos, los coches hacen sonar sus bocinas, se tiran tracas…


juzgar


El Viernes Santo veíamos que a todos nos podía ocurrir lo mismo que a Pedro: por múltiples razones y circunstancias, corremos el peligro de que nuestra pasión por Jesús muera y acabemos hasta negando conocerle. Pero, contemplando a Jesús muerto, también recordábamos que la Cruz es la mayor manifestación del amor apasionado de Jesús, el Hijo de Dios, por nosotros. Y, como dice el Cantar de los Cantares, “es fuerte el amor como la muerte… las aguas caudalosas no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos” (8, 6-7). Esta noche/hoy celebramos que esa esperanza se ha hecho realidad. 

La Palabra de Dios que hemos escuchado nos ha ido recordando que Dios ama apasionadamente al ser humano, y desea intensamente nuestra salvación. La Creación no tiene otra razón que el amor de Dios hacia el ser humano, su obra cumbre, el único ser creado a su imagen y semejanza. Y cómo Dios, por puro amor, se ha comprometido con nosotros para liberarnos de las esclavitudes en las que caemos por usar mal nuestra libertad. Dios nos ama apasionadamente, como un Esposo, y ese amor permanece fiel incluso cuando nosotros le somos infieles, tendiéndonos siempre la mano para que, libremente, podamos volver a Él. Y su amor apasionado le llevó a venir a nosotros en su Hijo hecho hombre, que nos amó hasta el extremo de la Cruz, para que “andemos en una vida nueva”. 

Desde el Viernes Santo hemos permanecido a la espera, en oración, hasta que sonara el gran anuncio que hemos escuchado en el Evangelio de la Vigilia: “¡Ha resucitado!, como había dicho”. Lo que hemos deseado apasionadamente durante este tiempo es ya una realidad, y hoy se nos invita a dejar que esa pasión se desborde, como hicieron María Magdalena y la otra María: “id a prisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos». Ellas, llenas de miedo y alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos”. 

Hoy nuestra pasión por Jesús se desborda porque, como estuvimos celebrando en el Jubileo de la esperanza, «Jesús muerto y resucitado es el centro de nuestra fe. Cristo murió, fue sepultado, resucitó, se apareció. Por nosotros atravesó el drama de la muerte. El amor del Padre lo resucitó con la fuerza del Espíritu. La esperanza cristiana consiste precisamente en esto: ante la muerte, donde parece que todo acaba, se recibe la certeza de que, gracias a Cristo, a su gracia, que nos ha sido comunicada en el Bautismo, ‘la vida no termina, sino que se transforma’ para siempre». (20) 

Hoy nuestra pasión por Jesús se desborda porque “cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte, y si hemos sido incorporados a Él en una muerte como la suya, lo seremos también en una resurrección como la suya y creemos que también viviremos con Él” (Epístola). Podemos iniciar una nueva etapa en nuestra vida, porque «en el Bautismo recibimos el don de una vida nueva, que derriba el muro de la muerte, haciendo de ella un pasaje hacia la eternidad».



actuar





Si, cuando gana nuestro equipo o nuestra comisión fallera, nuestra pasión se desborda, cuánto más deberíamos hacerlo si lo que ha ganado es la Vida frente a la muerte, la esperanza frente al vacío y sinsentido. La Resurrección de Jesús ha de encender o reavivar nuestro deseo de seguir siendo ‘Peregrinos de esperanza’, nos debe impulsar a redescubrir nuestra vocación bautismal y a ponerla en práctica de forma apasionada, andando “en una vida nueva”, buscando “los bienes de allá arriba, donde está Cristo”, siendo “levadura en la masa”, para que, con nuestras palabras y obras, siga resonando en el mundo el anuncio de nuestra salvación: “Jesús, el crucificado, ¡ha resucitado!”.









e) Procesos y actividades de comunicación, dirigidos tanto a las comunidades cristianas como a las sociedades en las que viven, utilizando los instrumentos más apropiados para cada contexto. Será oportuno profundizar también en el potencial de los nuevos canales de comunicación digital, que hoy constituyen para algunos, especialmente para los jóvenes, verdaderos ambientes de vida y construcción de vínculos, donde puede resonar adecuadamente el anuncio del Evangelio. La experiencia del Sínodo digital constituye un recurso importante en este sentido;


f) Itinerarios de renovación de la acción pastoral en un ámbito concreto o sobre una temática relevante para cada Iglesia local (por ejemplo, la promoción de una participación más viva en la celebración dominical, los itinerarios catequéticos, el diálogo ecuménico, la integración de migrantes, el compromiso por el cuidado de la casa común, etc.), implementando iniciativas que hagan tangible el impacto de un enfoque sinodal y evaluando sus resultados. Esto puede ayudar a concretar el horizonte de la sinodalidad en la vida de las comunidades;


g) Itinerarios de investigación teológica, pastoral y canónica al servicio de la implementación del Sínodo en las especificidades del contexto local y en el diálogo entre las Iglesias. Con este importante servicio, teólogos y teólogas «ayudan al Pueblo de Dios a desarrollar una comprensión de la realidad iluminada por la Revelación y a elaborar respuestas adecuadas y lenguajes apropiados para la misión» (DF, n. 67).


De ello se deriva también una responsabilidad particular de las instituciones teológicas en acompañar a la Iglesia a vivir cada vez más plenamente la dimensión sinodal.


El método sinodal nos ha permitido dejarnos sorprender por el Espíritu Santo y recoger frutos inesperados en la fase de consulta y escucha, así como durante el desarrollo de las sesiones de la Asamblea sinodal, suscitando el asombro y el entusiasmo de muchos participantes, como lo atestiguan muchas síntesis y documentos recibidos: la comunión entre los fieles, entre los pastores y entre las Iglesias ha sido alimentada por la participación en los procesos y eventos sinodales, renovando el impulso y el sentido de corresponsabilidad por la misión común. Esto nos permite mirar con confianza el camino que nos espera en los próximos años, comenzando por el Jubileo de los equipos sinodales y de los organismos de participación. Ya estamos trabajando para organizarlo lo mejor posible, de modo que la oportunidad de caminar juntos físicamente hacia la Puerta Santa se convierta en una ocasión de intercambio de dones y de celebración de aquella esperanza que no defrauda, la única capaz de alimentar el compromiso de llevar adelante, como Iglesia sinodal, la misión confiada por el Señor Jesús a sus discípulos.