HOJA PARROQUIAL
25 y 26 de Julio de 2026
Domingo XVII del Tiempo Ordinario. Ciclo A
ENLACE A TODOS LOS PORTALES DE LA PARROQUIA
“Vende todo lo que tiene y compra el campo”
LECTURAS
Primera lectura del primer libro de los Reyes 3, 5. 7-12
Salmo 118, 57 y 72. 76-77. 127-128. 129-130 R/. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!
Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 28-30
Evangelio según san Mateo 13, 44-52
Los textos son cogidos de la página de
ver
Desde hace unos años, cuando vas a ver una exposición, o a un restaurante, o a ver un espectáculo, se han puesto de moda las ‘experiencias inmersivas’. Mediante olores, sonidos, imágenes… se procura que la persona no sea un simple espectador o consumidor, sino que se sienta formando parte de lo que se le ofrece, que pueda interactuar, y que le deje un recuerdo más profundo.
juzgar
Desde hace varios domingos estamos escuchando en el Evangelio diferentes parábolas. Una parábola es un recurso para transmitir una enseñanza, no a base de conceptos y definiciones teóricas, sino construyendo una narración en la cual los personajes y otros elementos se utilizan para transmitir esa enseñanza. Jesús utilizó mucho las parábolas en su predicación. Podemos decir que Jesús, como Maestro, no quiere simplemente transmitir ideas y pensamientos, sino que quiere ofrecer a sus oyentes una ‘experiencia inmersiva’, proponiéndoles ejemplos y situaciones que forman parte de su vida cotidiana, de su trabajo, de su vida familiar, de sus celebraciones, de lo que ellos conocen y experimentan.
Así, hemos escuchado la parábola del sembrador, la del trigo y la cizaña, la del grano de mostaza, la de la levadura… Y hoy hemos escuchado otras parábolas muy conocidas: la del tesoro escondido, la de la perla de gran valor, la de la red que recoge toda clase de peces y luego se van escogiendo, la del padre de familia que va sacando lo nuevo y lo antiguo… Estas imágenes y actividades permitían a quienes escuchaban a Jesús sentirse inmersos en la narración, que formaban parte de la misma y, por eso mismo, descubrían mejor la verdad de fe que Jesús les transmitía. Seguramente nosotros, que somos ‘urbanitas’, no vemos estos ejemplos como algo que forma parte de nuestra vida cotidiana, pero eso no significa que no podamos vivir también una ‘experiencia inmersiva’ y descubrir mejor la enseñanza que Jesús nos quiere transmitir, para llevarla a la práctica.
Con la parábola del sembrador, podemos identificarnos con él, pensando en las veces que hemos procurado educar y acompañar en la fe, y la escasez de frutos; o podemos identificarnos con alguno de los tipos de tierra, pensando en cómo acogemos la Palabra de Dios.
Con la del trigo y la cizaña, podemos tener presente las veces que, en nosotros mismos o en otras personas, situaciones… los mejores propósitos conviven con el pecado.
Con las del grano de mostaza y la levadura, podemos recordar las veces que una palabra, o una pequeña acción o gesto, ha hecho o nos ha hecho un gran bien.
Con las del tesoro escondido y la perla de gran valor, podemos pensar en la alegría que nos llevamos si nos ha tocado alguna vez un premio, o hemos recibido una buena noticia inesperada, o hemos encontrado un chollo, una ganga; y pensar si para nosotros conocer el Reino de los cielos, con todo lo que significa, es algo que vivimos como un premio, algo muy bueno que nos ha sido regalado… y qué estamos dispuestos a hacer para conservarlo, para que no nos lo quiten.
Con la de la red que recoge toda clase de peces, podemos pensar en nuestra Iglesia, en cómo está abierta a personas de toda cultura y condición; y, con la criba final de los peces, también podemos reflexionar sobre cómo nos estamos preparando para el juicio de Dios, al final de los tiempos.
Con la del padre de familia que va sacando lo nuevo y lo antiguo, podemos pensar si en nuestra vida de fe sabemos aprovechar tanto lo que hemos recibido de quienes nos han precedido (enseñanzas, estilos, costumbres, tradiciones…); y si estamos abiertos a la necesaria conversión pastoral, a adoptar nuevas formas, lenguaje, estilo… para que el anuncio del Reino continúe hoy.
actuar
¿He participado en alguna experiencia inmersiva? ¿Me ayudó a vivir mejor ese momento? Cuando escucho una parábola, ¿la veo como algo ajeno a mi vida y circunstancias, o me identifico con ella?
En la 1ª lectura, Salomón pedía “un corazón atento para discernir entre el bien y el mal”; y en la 2ª lectura, san Pablo decía: “A los que aman a Dios todo les sirve para el bien”. Pidamos a Dios también un corazón atento a sus parábolas para que las llevemos a la práctica y todo lo que hacemos y decimos en nuestra vida cotidiana vaya reflejando ese Reino de los cielos que Jesús vino a anunciarnos.





