jueves, 9 de abril de 2026

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO II DE PASCUA. DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA. CICLO A

                                                             

                                           
            


HOJA PARROQUIAL

11 y 12 de Abril de 2026

Domingo II de Pascua. Domingo de la Divina Misericordia. Ciclo A














Más información del viaje Papal








REVISIÓN DE LA CUARESMA Y SEMANA SANTA



ENLACE A TODOS LOS PORTALES DE LA PARROQUIA


Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana






“A los ocho días llegó Jesús


LECTURAS

 




Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 42-47


Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.

Todo el mundo estaba impresionado, y los apóstoles hacían muchos prodigios y signos. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.

Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando.


Salmo 117, 2-4. 13-15. 22-24 R/. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia


Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R/.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 3-9


Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.

Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un Poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas.



Evangelio según san Juan 20, 19-31


Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:
«Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.




Los textos son cogidos de la página de 







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El diccionario define ‘jerga’ como un lenguaje especial que usan entre sí los individuos de ciertos grupos. Hace unos días, en un programa de radio, hablaban sobre la jerga que utilizan hoy en día los jóvenes para referirse a algunos sentimientos, actitudes, conceptos… palabras y expresiones que para ellos son conocidas y habituales pero que los adultos no entendemos y nos las tienen que explicar para saber de qué están hablando. Son muchos los colectivos y profesiones que tienen su jerga propia, y también en la Iglesia la tenemos: una jerga que a menudo resulta extraña a quienes la oyen.


juzgar


La Diócesis de Valencia ha iniciado un proceso de reflexión y sensibilización de cara a la elaboración de unas futuras orientaciones pastorales diocesanas, y en el material de reflexión que se ha publicado se habla de la ‘Necesidad de transformación en un cambio de época’ (Tema 2) porque hoy en día «muchas personas han crecido sin referencias cristianas. A menudo no han escuchado nunca el Evangelio de forma viva y cercana. El lenguaje de la fe resulta extraño o incomprensible». 

Desde la Vigilia Pascual y durante toda la octava de Pascua que hoy finaliza, en la Iglesia está resonando el gran anuncio: “Jesús, el crucificado, ¡ha resucitado!” Para nosotros, es el centro de nuestra fe, la razón de nuestra esperanza… pero muchas personas no entienden nuestra ‘jerga’, no saben a qué nos referimos cuando hablamos de ‘Resurrección’. Muchos no aceptan este concepto y lo rechazan como un sin sentido, o lo consideran algo irracional y quieren pruebas tangibles, como el apóstol Tomás: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo”; otros entienden la Resurrección como una aparición fantasmal, o la confunden con la reencarnación, o con una especie de ‘muerto viviente’… 

Pero esta falta de comprensión no hemos de verla como un obstáculo, sino como una llamada: «Han cambiado las personas por dentro, su manera de entender el mundo. Y, si cambia el mundo, también tiene que cambiar la manera en que la Iglesia anuncia el Evangelio y acompaña a las personas. Es el mismo mensaje con un modo nuevo de proclamarlo: ‘’nuevo ardor, nuevos métodos, nueva expresión’. El mundo actual presenta oportunidades únicas para la evangelización. La sed de Dios no ha desaparecido, más bien está cambiando de lenguaje y de formas». 

¿Cómo encontrar ese ‘nuevo lenguaje’ que necesitamos para seguir proclamando el Evangelio? ¿Cómo mostrar lo que es y significa la Resurrección de Cristo? En el material de reflexión se nos proponen varias pistas: «Escuchar con respeto y sin miedo las preguntas de las personas; ofrecer espacios donde puedan experimentar a Jesús de manera viva, no solo oír hablar de Él; y proponer comunidades sencillas, acogedoras, participativas». Y, si nos fijamos, esto es lo que hicieron los primeros cristianos, como hemos escuchado en la 1ª lectura: “Perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones…Vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón…” Éste era el ‘lenguaje’ que utilizaban: vivían su fe con normalidad, en sus diferentes dimensiones: la oración, la celebración, la formación, la acción caritativa… Y ese estilo de vida era el ‘lenguaje’ que los demás ‘comprendían’, no tanto por sus palabras como por los actos que refrendaban esas palabras. Y por eso el anuncio del Evangelio progresaba: “todo el mundo estaba impresionado… eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando”.



actuar





Respondiendo a la llamada que el Papa Francisco hizo en ‘Evangelii Gaudium’, «ha llegado el momento de afrontar con decisión un cambio de costumbres, estilos, lenguajes, horarios, modos de relacionarnos y formas de organizar la parroquia, porque estamos en un mundo que ha cambiado». 

El ejemplo de las primeras comunidades cristianas nos ha de motivar a explicar nuestra ‘jerga’, hacerla comprensible con un estilo de vida que resulte significativo para las personas de hoy, «buscando una fidelidad creativa a la Tradición viva de la Iglesia, atreviéndonos a nuevas formas de estar presentes y de servir en la vida de los hombres y mujeres de hoy. Pasar de un lenguaje religioso cerrado, a un lenguaje comprensible, cercano a las preguntas reales de las personas: el trabajo, la familia, la soledad, el sufrimiento, la fiesta, la sexualidad, el futuro». (Tema 3) 

Celebrar la Pascua, la Resurrección de Jesús, «es una invitación a salir de lo conocido, a buscar y construir estilos de comunidad y comunicación basados en el encuentro, el apoyo mutuo y la misericordia. Así podremos transformar nuestras costumbres y lenguajes para que todos, hoy y aquí, puedan recibir la Buena Noticia de Jesús resucitado». (Tema 2)




martes, 7 de abril de 2026

REVISIÓN DE LA CUARESMA Y SEMANA SANTA 2026

 Como otros años, les ofrezco este modo de poder mejorar todo lo que ofrecemos en la Cuaresma y Semana Santa. 

Es libre y anónimo.

Participa mejorando tu parroquia.

Aquí puedes acceder a la revisión


sábado, 4 de abril de 2026

RELACIÓN DE INGRESOS Y GASTOS EN LAS PARROQUIAS DE NTRA SRA DEL CARMEN, DE LA CONCEPCIÓN Y DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA EN EL MES DE MARZO

        PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN











En este informe están recogidas los movimientos de la cuenta principal y no los de la Venerable Hermandad-Cofradía del Carmen

 PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN




En este informe quedan recogidos los movimientos de la cuenta principal de la Concepción, no quedan registradas las cuentas de cáritas, las ermitas ni tampoco las cofradías 


PARROQUIA DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA


Este informe corresponde al primer trimestre





Tampoco está incluido el dinero de la comida de Semana Santa ni tampoco las colectas después del Domingo de Ramos

MENSAJE DE CÁRITAS. ABRIL DE 2026


 

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO DE RESURRECCIÓN. CICLO A

                                                            

                                           
            


HOJA PARROQUIAL

Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana















“Entró, vio y creyó


LECTURAS

 





Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

 

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

«Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero  a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. A este lo mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos designados por Dios: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. De él dan testimonio todos los profetas: que todos los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».

 

Salmo 117, 1-2. 16-17. 22-23 R/. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R/.


«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa».
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R/.


La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R/.

 

Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

 

Hermanos:

Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.

Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él.

 

Evangelio según san Juan 20, 1-9

 

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: 
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.



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Hemos querido vivir toda la Cuaresma, y especialmente la Semana Santa, con deseo y pasión, dos emociones muy fuertes y que deberían movernos, sobre todo, en los aspectos más importantes de nuestra vida, porque cuando algo lo deseamos de verdad, o nos apasionamos por ello, no nos duele tiempo y esfuerzo para alcanzarlo. Durante este tiempo hemos reflexionado en diferentes aspectos del deseo y la pasión en nuestra vida: a veces surgen repentinamente, otras veces van creciendo progresivamente, sufren altibajos, frustraciones, incluso pueden morir… Y, en ocasiones, el deseo y la pasión se manifiestan de forma desbordante: lo vemos, por ejemplo, cuando un equipo de fútbol consigue un título importante; o, en Valencia, cuando una comisión fallera obtiene el primer premio. Eso que se ha deseado tanto por fin se ha hecho realidad, y la pasión se desborda de forma incontenible, hay una explosión de alegría, la gente se echa a la calle, hay risas, abrazos, besos, los coches hacen sonar sus bocinas, se tiran tracas…


juzgar


El Viernes Santo veíamos que a todos nos podía ocurrir lo mismo que a Pedro: por múltiples razones y circunstancias, corremos el peligro de que nuestra pasión por Jesús muera y acabemos hasta negando conocerle. Pero, contemplando a Jesús muerto, también recordábamos que la Cruz es la mayor manifestación del amor apasionado de Jesús, el Hijo de Dios, por nosotros. Y, como dice el Cantar de los Cantares, “es fuerte el amor como la muerte… las aguas caudalosas no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos” (8, 6-7). Esta noche/hoy celebramos que esa esperanza se ha hecho realidad. 

La Palabra de Dios que hemos escuchado nos ha ido recordando que Dios ama apasionadamente al ser humano, y desea intensamente nuestra salvación. La Creación no tiene otra razón que el amor de Dios hacia el ser humano, su obra cumbre, el único ser creado a su imagen y semejanza. Y cómo Dios, por puro amor, se ha comprometido con nosotros para liberarnos de las esclavitudes en las que caemos por usar mal nuestra libertad. Dios nos ama apasionadamente, como un Esposo, y ese amor permanece fiel incluso cuando nosotros le somos infieles, tendiéndonos siempre la mano para que, libremente, podamos volver a Él. Y su amor apasionado le llevó a venir a nosotros en su Hijo hecho hombre, que nos amó hasta el extremo de la Cruz, para que “andemos en una vida nueva”. 

Desde el Viernes Santo hemos permanecido a la espera, en oración, hasta que sonara el gran anuncio que hemos escuchado en el Evangelio de la Vigilia: “¡Ha resucitado!, como había dicho”. Lo que hemos deseado apasionadamente durante este tiempo es ya una realidad, y hoy se nos invita a dejar que esa pasión se desborde, como hicieron María Magdalena y la otra María: “id a prisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos». Ellas, llenas de miedo y alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos”. 

Hoy nuestra pasión por Jesús se desborda porque, como estuvimos celebrando en el Jubileo de la esperanza, «Jesús muerto y resucitado es el centro de nuestra fe. Cristo murió, fue sepultado, resucitó, se apareció. Por nosotros atravesó el drama de la muerte. El amor del Padre lo resucitó con la fuerza del Espíritu. La esperanza cristiana consiste precisamente en esto: ante la muerte, donde parece que todo acaba, se recibe la certeza de que, gracias a Cristo, a su gracia, que nos ha sido comunicada en el Bautismo, ‘la vida no termina, sino que se transforma’ para siempre». (20) 

Hoy nuestra pasión por Jesús se desborda porque “cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte, y si hemos sido incorporados a Él en una muerte como la suya, lo seremos también en una resurrección como la suya y creemos que también viviremos con Él” (Epístola). Podemos iniciar una nueva etapa en nuestra vida, porque «en el Bautismo recibimos el don de una vida nueva, que derriba el muro de la muerte, haciendo de ella un pasaje hacia la eternidad».



actuar





Si, cuando gana nuestro equipo o nuestra comisión fallera, nuestra pasión se desborda, cuánto más deberíamos hacerlo si lo que ha ganado es la Vida frente a la muerte, la esperanza frente al vacío y sinsentido. La Resurrección de Jesús ha de encender o reavivar nuestro deseo de seguir siendo ‘Peregrinos de esperanza’, nos debe impulsar a redescubrir nuestra vocación bautismal y a ponerla en práctica de forma apasionada, andando “en una vida nueva”, buscando “los bienes de allá arriba, donde está Cristo”, siendo “levadura en la masa”, para que, con nuestras palabras y obras, siga resonando en el mundo el anuncio de nuestra salvación: “Jesús, el crucificado, ¡ha resucitado!”.









e) Procesos y actividades de comunicación, dirigidos tanto a las comunidades cristianas como a las sociedades en las que viven, utilizando los instrumentos más apropiados para cada contexto. Será oportuno profundizar también en el potencial de los nuevos canales de comunicación digital, que hoy constituyen para algunos, especialmente para los jóvenes, verdaderos ambientes de vida y construcción de vínculos, donde puede resonar adecuadamente el anuncio del Evangelio. La experiencia del Sínodo digital constituye un recurso importante en este sentido;


f) Itinerarios de renovación de la acción pastoral en un ámbito concreto o sobre una temática relevante para cada Iglesia local (por ejemplo, la promoción de una participación más viva en la celebración dominical, los itinerarios catequéticos, el diálogo ecuménico, la integración de migrantes, el compromiso por el cuidado de la casa común, etc.), implementando iniciativas que hagan tangible el impacto de un enfoque sinodal y evaluando sus resultados. Esto puede ayudar a concretar el horizonte de la sinodalidad en la vida de las comunidades;


g) Itinerarios de investigación teológica, pastoral y canónica al servicio de la implementación del Sínodo en las especificidades del contexto local y en el diálogo entre las Iglesias. Con este importante servicio, teólogos y teólogas «ayudan al Pueblo de Dios a desarrollar una comprensión de la realidad iluminada por la Revelación y a elaborar respuestas adecuadas y lenguajes apropiados para la misión» (DF, n. 67).


De ello se deriva también una responsabilidad particular de las instituciones teológicas en acompañar a la Iglesia a vivir cada vez más plenamente la dimensión sinodal.


El método sinodal nos ha permitido dejarnos sorprender por el Espíritu Santo y recoger frutos inesperados en la fase de consulta y escucha, así como durante el desarrollo de las sesiones de la Asamblea sinodal, suscitando el asombro y el entusiasmo de muchos participantes, como lo atestiguan muchas síntesis y documentos recibidos: la comunión entre los fieles, entre los pastores y entre las Iglesias ha sido alimentada por la participación en los procesos y eventos sinodales, renovando el impulso y el sentido de corresponsabilidad por la misión común. Esto nos permite mirar con confianza el camino que nos espera en los próximos años, comenzando por el Jubileo de los equipos sinodales y de los organismos de participación. Ya estamos trabajando para organizarlo lo mejor posible, de modo que la oportunidad de caminar juntos físicamente hacia la Puerta Santa se convierta en una ocasión de intercambio de dones y de celebración de aquella esperanza que no defrauda, la única capaz de alimentar el compromiso de llevar adelante, como Iglesia sinodal, la misión confiada por el Señor Jesús a sus discípulos.