jueves, 19 de febrero de 2026

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO I DE CUARESMA. CICLO A

                                                        

                                           
            


HOJA PARROQUIAL

21 y 22 de Febrero de 2026

Domingo I de Cuaresma. Ciclo A












Cuaresma 2026

ENLACE A TODOS LOS PORTALES DE LA PARROQUIA


Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana














“Jesús ayuna cuarenta días y es tentado


LECTURAS

 





“JESÚS AYUNA CUARENTA DÍAS Y ES TENTADO"


Primera lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7


El Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo.
Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer:
«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?».
La mujer contestó a la serpiente:
«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios:
“No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”».
La serpiente replicó a la mujer:
«No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».
Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió.
Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.



Salmo 50, 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 R/. Misericordia, Señor: hemos pecado


Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R/.

Oh, Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.


Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-19


Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron...
Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.
Y tampoco hay proporción entre la gracia y el pecado de uno:
pues el juicio, a partir de uno, acabó en condena, mientras que la gracia, a partir de muchos pecados, acabó en justicia.
Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo.
En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos.
Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.


Evangelisegún san Mateo 4, 1-11


En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.





Los textos son cogidos de la página de 







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El Miércoles de Ceniza, al comenzar la Cuaresma, decíamos que el deseo y la pasión son dos fuerzas, psicológicas y físicas, muy fuertes y que son constitutivas del ser humano pero que, lamentablemente, las hemos reducido sólo al aspecto sexual y por eso las rodeamos de connotaciones negativas y sospechosas de pecado. Pero en realidad, el deseo y la pasión son dos fuerzas que deberían movernos, sobre todo, en los aspectos más importantes de nuestra vida: el deseo es el movimiento afectivo hacia algo que se apetece, y la pasión es una inclinación muy viva hacia alguien o hacia algo. Y cuando algo lo deseamos de verdad, o nos apasionamos por ello, no nos duele tiempo y esfuerzo para alcanzarlo y disfrutarlo.



juzgar


También dijimos que, para la mayoría de la gente, la Cuaresma ya no significa nada, o tienen una idea muy superficial, como penitencias, ayunos, abstinencias, Via Crucis… Y que por eso el Señor nos invita a vivir la Cuaresma con verdadero deseo y pasión. Ante todo, porque Él, como verdadero hombre, experimentó también con fuerza el deseo y la pasión: el deseo intenso de cumplir la voluntad de su Padre por nuestra salvación; y este deseo lo vivió con pasión, en sus palabras y en sus obras, hasta culminar en su Pasión y muerte en la Cruz. 

Por eso, también nosotros debemos responder con deseo y pasión a la petición que nos hizo: “Convertíos a mí…” El deseo y pasión por convertirnos hemos de concretarlos en nuestra vida cotidiana y Jesús nos daba esas tres posibilidades: la limosna, la oración y el ayuno. 

La limosna, no tanto monetaria como personal: ‘dar-me’, ofrecerme, sin esperar a que me llamen. 

La oración, no tanto ‘rezos’ sino diálogo con Dios, sin prisas, de mi corazón a Su corazón. 

El ayuno, no tanto de alimentos sino de lo que llena mi vida y no deja sitio ni a Dios ni al prójimo. 

Con esta intención comenzábamos el miércoles la Cuaresma y la imposición de la ceniza fue signo de nuestro deseo y pasión por convertirnos. Pero hoy, primer domingo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos recuerda una realidad: la tentación de que ese deseo y pasión por convertirnos se nos enfríe, o que lo orientemos hacia otros intereses en lugar de hacia Dios. 

Así, el relato de la 1ª lectura muestra la tentación de dudar de Dios, de no hacer caso a lo que nos dice, despertando en el ser humano el deseo de eliminar a Dios y la pasión por ‘endiosarnos’, por ser nosotros los ‘dioses’ que deciden sobre el bien y el mal, sobre la muerte y la vida. 

Y en el Evangelio, el tentador quiere desviar el deseo de Jesús por cumplir la voluntad del Padre y su pasión por el Reino hacia otros intereses. Y esas mismas tentaciones también nos afectan a nosotros, para desviar nuestro deseo y pasión por convertirnos: 

“Di que estas piedras se conviertan en panes”: es la tentación de desear con pasión nuestro interés, lo que nos hace sentir cómodos y seguros, utilizando nuestros recursos y capacidades para este fin. 

“Tírate abajo…”: es la tentación de desear apasionadamente ser totalmente libres, hacer lo que nos apetezca cuando y como nos apetezca, sin contar con Dios o queriendo que esté a nuestro servicio. 

“Todo esto te daré si te postras y me adoras”: Es la tentación de desear con pasión el poder, ser admirado, ya sea en la familia, entre los amigos, en el trabajo… dispuestos a lo que sea para conseguirlo. 

Cada día se nos van a presentar tentaciones que desvíen nuestro deseo y pasión en estas direcciones, apartándonos del camino de conversión hacia Dios. Por eso Jesús quiso padecer las tentaciones, para enseñarnos cómo vencerlas. A cada tentación, Él responde: “Está escrito…” 

La Palabra de Dios, especialmente en la Cuaresma, mantendrá nuestro deseo y pasión bien orientados hacia el Señor. Una Palabra que no ha de ser ‘sabida’ sino interiorizada, de modo que pueda iluminar nuestro caminar y nos dé fuerza para afrontar y superar las tentaciones.


actuar




¿He sentido ya la tentación de desviarme del camino de la Cuaresma? ¿La Palabra de Dios me ayuda a tomar decisiones? ¿La interiorizo, o me limito simplemente a leerla? 

Alimentémonos del Pan de la Palabra de Dios, para vencer las tentaciones y que mantenga bien encendidos nuestro deseo y pasión por convertirnos más al Señor y a Él solo le demos culto.









Los equipos sinodales se constituyen normalmente a nivel diocesano o eparquial, aunque, cuando sea posible, se recomienda también su presencia a nivel de decanato o parroquia. Actualmente se están desarrollando experiencias interesantes en diversos contextos eclesiales, que muestran cómo estos equipos, cuando están adecuadamente interconectados, pueden favorecer una mayor capilaridad y participación en el proceso sinodal. Además, forma parte de su misión de animación promover la disponibilidad y la formación de facilitadores, así como coordinar su labor.


El ámbito de competencia de los equipos sinodales no se superpone, sino que se articula con el de los organismos de participación, en clave de búsqueda de sinergias. Los equipos sinodales se constituyen con la finalidad de servir a la animación y formación sinodal de la diócesis o eparquía. Los organismos de participación están llamados a desempeñar la función propositiva y consultiva que les confiere el derecho canónico. Por tanto, les corresponde contribuir en la elaboración de las decisiones necesarias para la implementación del Sínodo, mediante el discernimiento de las prioridades pastorales, así como la renovación de estructuras y procesos decisionales. El establecimiento de un vínculo regular y la circulación oportuna de la información facilitarán el trabajo de todos los implicados.


Por último, los equipos sinodales tendrán la responsabilidad de ayudar a recoger los frutos de los procesos de implementación, también con vistas a la fase de evaluación y a las Asambleas previstas a partir de 2027. También en este caso, corresponderá al Obispo reconocer y confirmar la validez de la síntesis respecto del camino en común realizado por la comunidad diocesana.


2.3. El papel de las agrupaciones de Iglesias


El DF, también en esto arraigado en el Concilio, subraya que las Iglesias locales no son entidades aisladas, sino que se insertan en los vínculos de comunión que las unen entre sí, particularmente a través de la comunión de los Obispos entre ellos y con el Romano Pontífice.


En muchos casos, estos vínculos se establecen de forma informal, fruto de la historia, de la proximidad geográfica, de hermanamientos, de movimientos migratorios, de encuentros casuales entre personas y, cada vez más, también de interacciones a través de los medios digitales, etc. En nuestra sociedad altamente interconectada, ninguna diócesis o eparquía puede imaginarse viviendo aislada, sin afectarse, para bien o para mal, de los acontecimientos que suceden en las otras. Estos vínculos espontáneos e informales, independientes de una planificación deliberada, son una consecuencia de los tiempos en los que vivimos, pero sobre todo constituyen una riqueza y un recurso del que es necesario tomar conciencia, para favorecer una experiencia cada vez más articulada del nosotros eclesial.


En otros casos, estos vínculos adquieren una forma estructural, regulada por el derecho, dando lugar a instituciones como las metrópolis o provincias eclesiásticas y, sobre todo, a las Conferencias Episcopales (nacionales y regionales), a los Sínodos de las Iglesias sui iuris, así como a las Reuniones Continentales de las Conferencias Episcopales.


Estas estructuras también desempeñan un papel importante en la fase de implementación, que el DF resume de la siguiente manera: «Sugerimos que las Conferencias Episcopales y los Sínodos de Iglesias sui iuris dediquen personas y recursos para acompañar el camino de crecimiento como Iglesia sinodal en misión y para mantenerse en contacto con la Secretaría General del Sínodo» (DF, n. 9).


Por tanto, se trata de una doble función. En primer lugar, se pide: apoyar los procesos que se desarrollan a nivel local, especialmente allí donde aún se encuentran en una fase incipiente, estimulando a las Iglesias locales; favorecer la coordinación y el trabajo en red de los equipos sinodales diocesanos; ofrecer formación, teniendo en cuenta las propuestas de escuelas e iniciativas de formación en sinodalidad presentes en los diversos territorios (especialmente a los miembros de los equipos y a quienes estén directamente implicados en la animación del proceso de implementación); promover la reflexión teológica y pastoral, particularmente con vistas a una mejor inculturación local de los recursos preparados por la Secretaría General. Realizar estas tareas a nivel local sería más exigente y podría generar una duplicación de esfuerzos. Por eso, en espíritu de subsidiariedad, estas funciones pueden desempeñarse más eficazmente a nivel de agrupaciones de Iglesias, sin que ellos sustituya el protagonismo de las Iglesias locales.


La segunda línea de acción se refiere al vínculo de comunicación con la Secretaría General del Sínodo, que crecerá en importancia en algunos momentos específicos, por  ejemplo, por ejemplo, cuando sea necesario recoger las contribuciones de las Iglesias locales y organizarlas en síntesis nacionales. Se proporcionarán indicaciones prácticas adicionales a medida que se definan los detalles y plazos de esta fase. En cualquier caso, las Conferencias Episcopales pueden contar con la disponibilidad de la Secretaría General para apoyarlas en la resolución de las dificultades que puedan surgir a lo largo del camino.


Para llevar a cabo esta doble tarea, será importante proceder a la reactivación y renovación de los equipos sinodales nacionales y continentales, en línea con lo previsto para los equipos sinodales locales. A estos equipos corresponderá llevar adelante el trabajo concreto.



viernes, 13 de febrero de 2026

PROGRAMA DE CUARESMA 2026

Cuaresma 2026

Queridos hermanos:
 Comenzamos la Cuaresma, ese tiempo maravilloso que el Señor nos regala para poder convertirnos. Ésta es la clave: “Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada” GE 1

"Convertirse significa cambiar dirección en el camino de la vida. Es ir contracorriente, donde la ‘corriente’ es el estilo de vida superficial, incoherente e ilusoria, que a menudo nos arrastra, nos domina y nos hace esclavos del mal o prisioneros de la mediocridad moral". Son palabras de Benedicto XVI

Aprovechemos la oportunidad que nos da Dios con esta Cuaresma, para aspirar a lo más alto de la vida que es el seguimiento total de Jesús. En este tiempo revisamos nuestro GPS particular para poder siempre apuntar a Jesús, su Evangelio y su Reino.

Para este fin ofrecemos variedad de celebraciones y experiencias: retiro, lectio divina, adoración al Santísimo, confesiones, lecturas bíblicas, celebraciones de la Eucaristía, vías crucis, rosarios, etc. Todo está pensado para que podamos impregnarnos del espíritu de la Cuaresma, para que podamos seguir los pasos de Jesús hasta la Cruz y Él nos resucite a todos.

Dejémonos llevar por sólo Él quiera llevarnos. Confía en Él. Si así lo haces, verás que la Cuaresma será un tiempo nuevo, esperanzador. 

Y llegará la Pascua desbordante que nos llenará de alegría y esperanza. En este año, destacamos el III Encuentro de todas las parroquias de nuestro municipio, que será el Domingo Segundo de Pascua (12 de Abril), de la Divina Misericordia en la cual nos presidirá nuestro obispo Eloy. ¡Qué bonito que nos podamos reunir todos los realejeros para compartir la Pascua!

Aprovecha lo que el Señor te ofrece a través de tu parroquia.


Jorge Concepción Feliciano,

Gabriel Hernández Abreu

Tus sacerdotes


MARTES 10 DE FEBRERO

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN.

IGLESIA DE LA CONCEPCIÓN 20:00 Horas. REUNIÓN DE JUNTAS DE LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS que participan en la Semana Santa.

MIÉRCOLES DE CENIZA. 18 DE FEBRERO.

SANTUARIO- PARROQUIA DEL CARMEN

09:00 horas. Celebración de la Eucaristía con la imposición de la ceniza.

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN

19:00 horas. Celebración de la Eucaristía con la imposición de la ceniza.

JUEVES 19 DE FEBRERO

11:00  horas. Visita a los enfermos y ancianos del Casco del Realejo Bajo, San Francisco, La Callita.

VIERNES 20 DE FEBRERO. PRIMER VIERNES DE CUARESMA. RETIRO CUARESMAL ARCIPRESTAL SANTO DOMINGO EN LA OROTAVA:19:00 horas


MARTES 24 DE FEBRERO

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN

20:00 horas. Reunión con la Cofradía del Nazareno.


JUEVES 26 DE FEBRERO

11:00 – 13:00 horas. Visita a los enfermos y ancianos Barroso y Tigaiga.


MARTES 3 DE MARZO

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN

20:00 horas. Reunión con la Cofradía del Cristo de la Redención.


JUEVES 5 DE MARZO

10:00 – 13:00 horas. Visita a los enfermos y ancianos de San Agustín.

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN.

20:00 horas. Reunión con la Cofradía de la Piedad.


SÁBADO 7 DE MARZO

SANTUARIO DEL CARMEN

20:00 horas: VÍA CRUCIS con el Señor del Huerto, organizado por la Hermandad Cofradía del Carmen y participado por los colectivos parroquiales


DOMINGO 8 DE MARZO

  • PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN
  • 11:00 horas: CATEQUESIS ESPECIAL CON TODOS LOS NIÑOS SOBRE QUÉ CELEBRAMOS Y CÓMO LO CELEBRAMOS EN LA SEMANA SANTA.
  • 12:00 Eucaristía y seguidamente procesión infantil
  • CASINO DE REALEJO BAJO
  • 14:00 horas: COMIDA de fraternidad por las Hermandades y Cofradías.


LUNES 9 DE MARZO

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN

20:00 Reunión con la Cofradía de los Dolores


MARTES 10 DE MARZO

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN

20:30 Reunión con TODAS LAS COFRADÍAS DE LAS PARROQUIAS (sean de Semana Santa o no)


MARTES 10 DE MARZO

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN

20:30 Reunión con las Juntas de las Cofradías de Semana Santa


JUEVES 12 DE MARZO

11:00 – 13:00 horas. Visita a los enfermos y ancianos de Los Barros y el Jardín.


SÁBADO 14 DE MARZO

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN

19:00 horas: EUCARISTÍA. Seguidamente: ROSARIO PENITENCIAL, participado por todas las Cofradías marianas de nuestras parroquias, en el casco histórico del Realejo Bajo.


DOMINGO 15 DE MARZO. DOMINGO 3º 

PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE LA CONCEPCIÓN

  • 12:00 horas: EUCARISTÍA. Procesión del Santísimo Sacramento por las naves del templo. Bendición y Reserva. A continuación, JUNTA GENERAL ORDINARIA de la Vble. Hermandad del Santísimo Sacramento en la iglesia.
  • 19:00 horas. CONCIERTO DE LA BANDA DE MÚSICA FILARMÓNICA: “El camino de la Pasión. Concierto Monográfico de Marchas Procesionales de Borja Romero”.


JUEVES 19 DE MARZO. SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ.

  • SANTUARIO- PARROQUIA DEL CARMEN. 
  • 17:30 horas. Confesiones.18:00 horas. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA. 
  • PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN
  • 19:00 horas. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA, seguido de procesión claustral.


CHARLAS CUARESMALES: LUNES 16, MARTES 17 Y MIÉRCOLES 18. EN LA PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN A LAS 20:30 HORAS. Impartidas por Sor Marcé.


VIERNES 20 DE MARZO 

ERMITA DE SAN VICENTE

  • 17:30 Confesiones
  • 18:00 horas. CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA. A continuación (19:00 horas) Santo Ejercicio del VÍA CRUCIS CON EL STMO. CRISTO DEL CALVARIO hasta la Parroquia Matriz de la Concepción. Participado por los grupos parroquiales.


SÁBADO 21 DE MARZO

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN

19:00 horas. EUCARISTÍA EN HONOR DE NTRA. SRA. DE LA PIEDAD. Incorporación de los nuevos cofrades e imposición de insignias.


DOMINGO 22 DE MARZO 5º DOMINGO DE CUARESMA

  • PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE LA CONCEPCIÓN
  • 12:00 horas: EUCARISTÍA. Celebración de la Eucaristía en honor de EL SEÑOR NAZARENO.
  • IGLESIA DE LOS DOLORES EN PALO BLANCO
  • 18:00 Pregón de la Semana Santa.


MIÉRCOLES 25 DE MARZO

SANTUARIO- PARROQUIA DEL CARMEN. 

18:30 horas. CONFESIONES, en las que asistirán los sacerdotes del arciprestazgo. 


JUEVES 26 DE MARZO

10:00 – 13:00 horas. Visita a los enfermos y ancianos de San Vicente.


VIERNES DE DOLORES 27 DE MARZO

PARROQUIA DE LA CONCEPCIÓN

18:30 horas: Santo Rosario. Confesiones. 

19:00 horas. EUCARISTÍA EN HONOR DE NTRA. SRA. DE LOS DOLORES. Incorporación de los nuevos cofrades e imposición de insignias. Al finalizar, procesión de Ntra. Sra. de los Dolores por el recorrido: Plaza de la Concepción, Guillermo Camacho, Cruz Verde, Ángeles Martín Fuentes y Plaza de la Concepción

Enlace para entrar en todos los portales de la Parroquia

  

miércoles, 11 de febrero de 2026

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

                                                       

                                           
            


HOJA PARROQUIAL

14 y 15 de Febrero de 2026

Domingo VI del Tiempo Ordinario. Ciclo A











Cuaresma 2026

ENLACE A TODOS LOS PORTALES DE LA PARROQUIA


Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana












“Así se dijo a los antiguos, pero yo les digo


LECTURAS

 





Primera lectura del libro del Eclesiástico 15, 15-20


Si quieres, guardarás los mandamientos y permanecerás fiel a su voluntad. Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras.

Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera.

Porque grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder y lo ve todo.

Sus ojos miran a los que le temen, y conoce todas las obras del hombre.

A nadie obligó a ser impío, y a nadie dio permiso para pecar.



Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 R/. Dichoso el que camina en la ley del Señor


Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

Haz bien a tu siervo:
viviré y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos,
y contemplaré las maravillas de tu ley. R/.

Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos,
y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu ley
y a guardarla de todo corazón. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 6-10


Hermanos:
Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».

Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.


Evangelio según san Mateo 5, 17-37


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.

Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo:
“No cometerás adulterio”.

Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.

Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.

También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.

Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».





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Cuando ocurre un accidente, una catástrofe, o se ha descubierto un fraude, es muy normal exigir responsabilidades a los políticos, a entidades sociales… y se hacen clamorosos llamamientos al respecto. Queremos saber quién ha propiciado por acción o por omisión que se haya producido ese hecho, y que se haga cargo de las consecuencias, sean de tipo económico, político, penal… Esto es justo y necesario, pero también deberíamos tener el mismo interés en exigirnos responsabilidades a nosotros mismos respecto a nuestras decisiones, acciones y omisiones, y hacernos cargo de las consecuencias que tienen, en los demás y en nosotros mismos.



juzgar


Este exigirnos responsabilidades debemos extenderlo también a nuestra vida como cristianos. Muchas veces, cuando ocurre, o nos ocurre, algo negativo, exigimos responsabilidades a Dios: ‘¿Dónde estabas? ¿Por qué no actuaste? ¿Por qué no me curas? ¿Por qué no me sacas de este problema?...’ Y nos enfadamos y nos separamos de Él, a veces definitivamente. 

Pero también deberíamos preguntarnos por qué en esos momentos la fe que decimos tener en Dios no nos sirve de apoyo ni esperanza, y exigirnos responsabilidades a nosotros mismos por el modo en que hemos estado viviendo nuestro ser cristiano, y hacernos cargo de las consecuencias. 

En primer lugar, ser cristiano no es una obligación, es una decisión libre. Aunque nuestros padres la tomaran por nosotros cuando éramos pequeños, después al llegar a la edad adulta podemos y debemos descubrir las razones para creer, y las razones para no creer, y decidir de forma responsable si queremos seguir a Jesucristo o no hacerlo. 

Y, tras esta primera decisión, el camino del cristiano, el seguimiento del Señor, acarrea una serie continua de decisiones que debemos tomar y que afectan a lo más ordinario y en lo más crucial de nuestra vida. Así nos lo ha recordado la 1ª lectura: “Si quieres, guardarás sus mandamientos, permanecerás fiel a su voluntad. Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras”. Queda patente ese “Si quieres…” Dios respeta completamente nuestra libertad, pero la libertad conlleva la responsabilidad. Especialmente en esos momentos de crisis, debemos exigirnos responsabilidades y preguntarnos con sinceridad si hemos guardado sus mandamientos y hemos sido fieles a su voluntad, pero de corazón y no de un modo superficial, limitándonos a cumplir para tranquilizar nuestra conciencia. Debemos pensar en lo que nos ha dicho Jesús en Evangelio: “Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”. Escribas y fariseos representan a quienes se limitan a cumplir lo escrito en la ley; ¿nosotros vamos más allá del cumplimiento? Quizá me quedo con el ‘no matarás’, pero me dejo llevar por la cólera en mi relación con los demás; quizá materialmente ‘no cometo adulterio’, pero dejo libre mi pensamiento y mi mirada y acabo pecando… 

También debemos reconocer con sinceridad en qué momentos, teniendo delante ‘fuego y agua’, conscientemente hemos ‘extendido la mano al fuego’, qué elecciones hemos hecho sabiendo que se apartan del camino del Evangelio, sin darles importancia, y ahora sufrimos las consecuencias. 

Debemos preguntarnos si hemos descuidado nuestra relación con Dios, sin profundizar en nuestra fe, sobre todo en el misterio de la Cruz, del Hijo de Dios crucificado, que es uno de los aspectos fundamentales de la fe cristiana, y que puede generar ‘escándalo’, porque queremos un Dios que solucione nuestros problemas y rechazamos al Dios que muere en la Cruz. 

Por eso decía también la 1ª lectura: “Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera”. Es la gran consecuencia final de nuestras decisiones en uno u otro sentido, y es a nosotros mismos a quien hemos de exigir responsabilidades, se nos dará ‘lo que prefiramos’, y no debemos exigir responsabilidades a Dios de lo que Él nos ha dejado claro desde el principio.


actuar




¿Exijo responsabilidades a autoridades, entidades…? ¿Exijo responsabilidades a Dios? ¿Me exijo responsabilidades a mí mismo? ¿Suelo revisar periódicamente cómo estoy viviendo la fe? 

Vamos a comenzar la Cuaresma: ¿Qué elegimos? ¿Vamos a ir más allá del cumplimiento de ayunos, abstinencias y devociones, o vamos a adentrarnos en el misterio de la Cruz? La responsabilidad es nuestra: ante nosotros “está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera”.









En cuanto «principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares» (Lumen Gentium, n. 23), los Obispos están llamados a suscitar y sostener la participación en el proceso sinodal de todos los miembros de la porción del Pueblo de Dios que les ha sido confiada. En efecto, en cada Diócesis y Eparquía hay quienes sienten un vivo deseo de participar, que debe ser escuchado; están dispuestos a comprometerse con entusiasmo y pueden también ofrecer sugerencias valiosas. Otros, en cambio, necesitan ser ayudados a abrirse a la acción del Espíritu, empezando por escuchar sus resistencias. Para desempeñar eficazmente esta misión, los Obispos diocesanos o eparquiales no podrán dejar de involucrar, además del Obispo coadjutor y de los Obispos auxiliares, si los hay:


a) Los Presbíteros y los Diáconos. A ellos corresponde, de hecho, colaborar con el Obispo «en el discernimiento de los carismas y en el acompañamiento y guía de la Iglesia local, con particular atención al servicio de la unidad» (DF, n. 72). Como recuerda el DF, «la experiencia del Sínodo puede ayudar a Obispos, Presbíteros y Diáconos a redescubrir la corresponsabilidad en el ejercicio de su ministerio» (DF, n. 74) y la dimensión sinodal del mismo. De este modo, también será posible promover una mayor participación de los Presbíteros.


b) Los organismos de participación a nivel diocesano (Consejo Presbiteral, Consejo Pastoral y Consejo de Asuntos Económicos), que están implicados, según sus respectivas formas, en los procesos de discernimiento eclesial y en la elaboración de las decisiones que la implementación del Sínodo conlleva inevitablemente. Como señala el DF, «resulta oportuno intervenir en el funcionamiento de estos organismos, empezando por la adopción de una metodología de trabajo sinodal» (DF, n. 105).


c) El equipo sinodal diocesano o eparquial, a quien le compete, particularmente, la animación del proceso (según se detalla en el párrafo siguiente).


En numerosos lugares, la experiencia ha demostrado que la adopción de procedimientos sinodales de discernimiento eclesial y la elaboración de decisiones en estilo sinodal, sobre la base de los nn. 87-94 del DF, no sólo no debilita, sino que consolida la autoridad del Obispo y facilita la acogida y ejecución de las decisiones tomadas.


2.2. La tarea de los equipos sinodales y de los órganos de participación


La experiencia de la fase de consulta ha puesto de manifiesto el valor del trabajo de los equipos sinodales: designados y acompañados por el Obispo, son instrumentos fundamentales para la animación ordinaria de la vida sinodal de las Iglesias locales. Su contribución será igualmente esencial en la fase de implementación; por ello, los equipos ya existentes deberán ser valorizados y renovados cuando sea necesario; los equipos suspendidos deberán reactivarse e integrarse adecuadamente, y deberán constituirse nuevos equipos donde aún no se hayan instituido anteriormente. Los criterios para su composición siguen siendo los ya indicados en la fase de escucha y consulta: laicos y laicas, presbíteros y diáconos, consagradas y consagrados de diferentes edades, portadores de diversas culturas y trayectorias formativas, que representen los distintos ministerios y carismas de la Iglesia. Por esta razón, no es posible establecer normas de composición válidas de forma universal. Sin embargo, aprovechando la experiencia adquirida hasta ahora, se pueden señalar algunos puntos a tener en cuenta:


a) con el fin de favorecer la conexión con la vida y la pastoral de la diócesis, sería aconsejable que algunos de los responsables diocesanos fueran también miembros del equipo;


b) para garantizar la orientación misionera y evitar el riesgo de un repliegue autorreferencial, como se indica también para los órganos de participación (cf. DF, n. 106), se recomienda incluir en los equipos sinodales a personas comprometidas con el testimonio y el servicio apostólico en la vida cotidiana y en las dinámicas sociales;


c) asimismo, se podría valorar la posibilidad de invitar, en calidad de observadores, a algunos representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas o de otras confesiones religiosas;


d) nada impide que el Obispo forme parte del equipo sinodal; en caso de no hacerlo, debe ser informado regularmente sobre su trabajo y encontrarse con el equipo cuando sea pertinente.


En cuanto a los requisitos de los miembros, resulta esencial el conocimiento del DF, así como una experiencia directa de las dinámicas sinodales, especialmente la vivida durante la fase de escucha y consulta. En los últimos años han surgido escuelas e iniciativas de formación en sinodalidad a nivel nacional e internacional, a quienes se pueden recurrir para reforzar la preparación de los miembros de los equipos sinodales. Los equipos sinodales con una composición adecuadamente diversa, pueden convertirse más fácilmente en verdaderos laboratorios de sinodalidad, experimentando en su interior las dinámicas que están llamados a promover en el Pueblo de Dios. En la fase de implementación, su tarea principal será promover y facilitar el crecimiento del dinamismo sinodal en los contextos concretos en los que vive cada Iglesia local; identificar herramientas y metodologías adecuadas —también en lo referente a las propuestas formativas— y poner en marcha las iniciativas necesarias para avanzar en los pasos establecidos.