Parroquias del Realejo Bajo
La vida parroquial de las Parroquias de la Concepción, el Carmen y San Joaquín y Santa Ana
domingo, 7 de junio de 2026
jueves, 4 de junio de 2026
HOJA PARROQUIAL. DOMINGO DEL CORPUS CHRISTI. CICLO A
HOJA PARROQUIAL
30 y 31 de Mayo de 2026
Domingo de la Santísima Trinidad. Ciclo A
Materiales de la Campaña de Cáritas del Corpus
ENLACE A TODOS LOS PORTALES DE LA PARROQUIA
“Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”
LECTURAS
Primera lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a
Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén
Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 16-17
Evangelio según san Juan 6, 51-58
Los textos son cogidos de la página de
ver
Durante los domingos de mayo, y hasta la Solemnidad de Corpus Christi, muchos niños reciben la Primera Comunión, que en la mayoría de los casos es también la última, aunque no vamos a profundizar en este aspecto, sino en el significado de la palabra ‘Comunión’. El sentido inmediato que damos los cristianos es la Eucaristía, pero ‘comunión’ también significa el trato familiar, entendimiento y cercanía con otras personas. Por eso, para nosotros, ‘comunión’ también se refiere a la unión que debemos tener y vivir con Dios y con el resto de miembros de la Iglesia.
juzgar
En uno de los temas de la reflexión que se está realizando en la Diócesis de Valencia sobre unas futuras orientaciones pastorales, se indica que «una experiencia muy corriente al echar un vistazo a la estructura diocesana es la gran diversidad de grupos, movimientos, asociaciones, Delegaciones, organismos… Todos forman la Iglesia pero lo que se percibe desde fuera es que, en la práctica, cada uno tiene su propia dinámica, su programación y calendario, funcionando en paralelo a los demás. Esto se repite muchas veces también a nivel parroquial: es frecuente que apenas se conozcan los integrantes de unos y otros grupos». (Tema 4) Y esto lo podemos comprobar en muchas de las celebraciones de nuestras parroquias: vemos a personas que se ‘juntan’ y reciben habitualmente la Comunión y se sienten unidas a Dios, pero individualmente; no se sienten en comunión con los demás miembros de la Iglesia.
Hoy estamos celebrando la Solemnidad de Corpus Christi. Como hemos escuchado en la Palabra de Dios, podemos decir que es la Solemnidad de la Comunión, en un doble sentido: por una parte, la Comunión como Sacramento de la Eucaristía, del Cuerpo y la Sangre de Cristo, del Misterio de su presencia real: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”.
Y, por otra parte, esta presencia real es también un Misterio de ‘comunión’, de la unión que debemos tener y vivir con Dios. “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí”. La Eucaristía, nos hace entrar en comunión íntima con Jesús y, por Él, con la fuerza del Espíritu Santo, también entramos en comunión íntima con el Padre. Pero la comunión no acaba ahí.
La comunión con Dios nos ha de llevar necesariamente a la comunión con los demás miembros de la Iglesia, con aquéllos por quienes el Hijo, acogiendo por amor la voluntad del Padre, entregó su Cuerpo y su Sangre, porque al recibir a Cristo en la Comunión sacramental aprendemos a verlos como Él, como hermanos nuestros, y debemos aprender a sentirnos unidos a ellos.
Y la celebración de la Eucaristía, participada y vivida de forma consciente y activa, nos enseña y ayuda a pasar de la Comunión a la comunión. Si lo pensamos, quienes nos reunimos compartimos la fe en Cristo Resucitado; Dios nos dirige a todos la misma Palabra; todos nos dirigimos a Dios como ‘Padre nuestro’ e intercambiamos un gesto de paz entre nosotros; y todos recibimos el mismo Cuerpo y Sangre de Cristo. Cuando celebramos la Eucaristía deberíamos plantearnos las preguntas que hemos escuchado en la 2ª lectura: “El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?” Y sacar la misma conclusión que san Pablo: “Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan”. La celebración de la Eucaristía nos ayuda a pasar de la Comunión a la comunión porque, por mi Comunión con Dios, estoy también en comunión con los demás miembros de la Iglesia, con los que, por Cristo, con Él y en Él, formo un solo cuerpo.
actuar
Hoy damos gracias a Dios por este Misterio de Comunión que es la Eucaristía. Y le pedimos que este Misterio lo hagamos visible y verificable en el cuerpo que es la Iglesia: que la Comunión de cada uno con Cristo nos lleve a todos a vivir la verdadera comunión entre nosotros.
martes, 2 de junio de 2026
lunes, 1 de junio de 2026
RELACIÓN DE INGRESOS Y GASTOS EN LA PARROQUIA DE NTRA SRA DEL CARMEN Y LA CONCEPCIÓN EN LOS REALEJOS EN EL MES DE MAYO
PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
jueves, 28 de mayo de 2026
HOJA PARROQUIAL. DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD. CICLO A
HOJA PARROQUIAL
30 y 31 de Mayo de 2026
Domingo de la Santísima Trinidad. Ciclo A
Materiales
ENLACE A TODOS LOS PORTALES DE LA PARROQUIA
“Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por Él”
LECTURAS
Primera lectura del libro del Éxodo 34, 4b-6. 8-9
Salmo
Dn 3, 52-56 R/. A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.
Segunda lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 13, 11-13
Evangelio según san Juan 3, 16-18
Los textos son cogidos de la página de
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Una tarde, al cruzar una avenida que está orientada hacia poniente, un peatón aprovechó para sacar una fotografía de la puesta de sol, que era muy bonita: el sol estaba bajo y se veía grande, no deslumbraba, había algunas nubes y el cielo ofrecía distintos tonos de colores rojos y anaranjados. Cuando contemplamos algo así, no nos detenemos a pensar que eso se debe a la dispersión de la luz solar al atravesar con mayor inclinación la atmósfera, que deja pasar sólo los tonos cálidos porque son de onda larga… Simplemente, como ese peatón, disfrutamos el momento, porque tiene efectos beneficiosos en nuestro cuerpo, mente y espíritu, nos alegra, nos relaja y nos da paz.
juzgar
Hoy estamos celebrando la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Como indica el Catecismo: «es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina». (234) «La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto. Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de Creación y en su Revelación a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la intimidad de su Ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón». (237)
Pero, aunque no sea accesible por la sola razón, eso no significa que afirmar la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo sea ‘irracional’; la razón puede ayudar a acercarnos al Misterio, y ahí tenemos toda la reflexión teológica y filosófica que desde los comienzos del cristianismo se ha llevado a cabo, profundizando en el conceptos como naturaleza, esencia, propiedades y misiones de las Personas divinas, las relaciones entre Ellas… todo con el fin de mostrar la razonabilidad de este Misterio central de la fe y de la vida cristiana. Y es necesario hacer esta reflexión.
Pero quedarnos en esto sería como contemplar una puesta de sol pensando sólo en las razones físicas que la provocan. Por eso, la Solemnidad de hoy nos invita a contemplar a Dios, a ‘disfrutar el momento’, como ese peatón que disfrutó contemplando la puesta de sol y sacó una foto para tenerla como recuerdo y así, al verla, sentir de nuevo su belleza. Hoy contemplamos a Dios tal como Él se nos manifiesta, porque esto tiene también efectos beneficiosos para nuestro cuerpo, mente y alma. Y la Palabra de Dios nos ofrece algunas orientaciones para esa contemplación.
En la 1ª lectura hemos escuchado que “Moisés madrugó y subió a la montaña del Sinaí… el Señor bajó en la nube y se quedó con él allí”. Para poder contemplar a Dios y disfrutar el momento, necesitamos dedicarle un tiempo y lugar que sean ‘para Él’. Y esto nos lo ofrece la parroquia, sobre todo cuando nos reunimos el domingo para celebrar la Eucaristía. El Señor ‘baja’ a nuestro encuentro y se queda con nosotros, haciéndose especialmente cercano en su Palabra y en su Cuerpo y Sangre.
“El Señor pasó ante Él proclamando: Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad”. Contemplamos a Dios y lo disfrutamos cuando ‘recordamos’, cuando traemos a la memoria y al corazón las veces que Él se ha mostrado compasivo y misericordioso con nosotros, las veces que nos ha ofrecido su perdón, la fidelidad con que siempre nos trata…
En el Evangelio, Jesús ha dicho: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”. Jesús nos está revelando el Misterio de Dios, las tres Personas que forman una única divinidad: un Padre que nos ama tanto que, por obra del Espíritu Santo, envía a su Hijo único, que también por amor carga con la Cruz, para que nosotros podamos encontrar la salvación y compartir la vida eterna de Dios. Contemplamos a Dios y lo disfrutamos cuando recordamos que es un Misterio de Amor, cuando pensamos en las palabras y obras de Jesús, y cómo el Espíritu Santo nos va enseñando y recordando todo esto para guiarnos cada día.
actuar
También decía Jesús: “Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él”. El Misterio de la Santísima Trinidad no se nos ha manifestado para crearnos quebraderos de cabeza, o para sentirnos mal o rechazarlo porque no lo podemos entender.
Hagamos nuestras las palabras de san Pablo: que “la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos nosotros”, para contemplar y disfrutar este Misterio de Amor, porque sólo ese Amor infinito puede salvarnos del sinsentido y la desesperanza.





