domingo, 19 de mayo de 2024

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 20 DE MAYO DE 2024. FESTIVIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA

  Jn 19,25-34: Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre.


Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.

Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed». Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran.

Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.


Reflexión


La Iglesia celebra hoy la fiesta de Santa María Madre de la Iglesia. Por ello, nos ofrece este evangelio, donde Jesús nos regala a su Madre. 

Es una advocación que introdujo S. Pablo VI en el año 1964. A parte de todos los títulos que le tributamos a María, ahora como Madre de la Iglesia.

Ella no sólo engendró a Jesús en su seno, sino que también engendra a la Iglesia. Estuvo acompañando a los apóstoles el día de Pentecostés, dice el texto: “junto con María”. Es una persona muy importante en la espiritualidad cristiana, en la Iglesia. Por ello es Madre de la Iglesia, no sólo por ser madre de todos los que formamos la Iglesia. Y ella sigue engendrando a la Iglesia, la cuida, protege, une. 


Miremos a María también como Madre de la Iglesia e invoquémosle en este tiempo tan sombrío, donde la Iglesia está en un momento de prueba, que ella siga sosteniéndola y engendrándola. 

viernes, 17 de mayo de 2024

Exequias de Vicenta


 

RESULTADOS DE LA ENCUESTA DE LA SEMANA SANTA 2024

 Acabando el tiempo de Pascua, damos por concluida la Encuesta-Revisión de la Semana Santa.

No se puede hacer ningún gráfico dado que todas las respuestas son abiertas. 

He hecho un excel al que tienen acceso apretando aquí

Como fue anónima, se pueden ver las respuestas.

Espero que pueda ser un buen instrumento para aproximarnos a la realidad.

jueves, 16 de mayo de 2024

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 17 DE MAYO DE 2024

  Jn 21,15-19: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas.

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: 

- «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»

Él le contestó: 

- «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.»

Jesús le dice: 

- «Apacienta mis corderos.»

Por segunda vez le pregunta: 

- «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»

Él le contesta: 

- «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»

Él le dice: 

- «Pastorea mis ovejas.»

Por tercera vez le pregunta: 

- «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»

Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: 

- «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»

Jesús le dice: 

- «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»

Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: 

- «Sígueme.»


Reflexión


La Iglesia nos presenta hoy un texto muy bonito y significativo. Un texto de una sensibilidad grande y una ternura exquisita. Es el epílogo del evangelio de San Juan, cuando Jesús se encuentra con Pedro después de la Resurrección.


Jesús sigue confiando en Pedro. Es más, confía siempre en él y en nosotros. Por seguir siempre en el título que nos proponen, “apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas”, Jesús hace el examen final a Pedro…y lo aprueba.


El examen consiste únicamente en el amor. Algunos comentan que Jesús diferencia entre amar y querer. Jesús parte de su gran amor y llega a ponerse al nivel de Pedro, de un amor menor: “querer”. 


Y le sigue enviando a la misión. Es más, Jesús nunca retira la llamada, nunca retira la confianza. 


Es un día bueno, para contemplar y meditar sobre la confianza de Jesús en nosotros. Es una confianza inquebrantable. Es una confianza empoderada, es decir, es una confianza porque hay una gracia del Espíritu para poder cumplir con la misión, en la medida que nos abramos a Él. Por ello, “extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras”, aunque referido a la muerte, así es la confianza en Dios, otro te llevará adonde no quieras, no porque vayas por disgusto, sino porque no lo has elegido, otro lo eligió.


REVISIÓN DE LA SEMANA SANTA 

DOMINGO DE PENTECOSTÉS. CICLO B

                              



HOJA PARROQUIAL

18 y 19 de Mayo de 2024

Domingo de Pentecostés. Ciclo B


Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana



Los textos son cogidos de la página de 













“Fue elevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios



LECTURAS



Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11


Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.
Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa?
Entre nosotros hay partos, medos y elamitas y habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tantos judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».


Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc 30. 31 y 34 R. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.


Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu espíritu, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras;
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13


Hermanos:
Nadie puede decir: «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo.
Y hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.


Evangelio según san Juan 20, 19-23


Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».



Los textos son cogidos de la página de 






ver


Cuando alguien realiza su trabajo con una especial dedicación, solemos decir que, para esa persona, ‘más que un trabajo, es una vocación’. Con esto expresamos que esa persona va más allá de un buen cumplimiento de su horario y funciones, que no escatima tiempo, esfuerzo, recursos… para desarrollar sus tareas. Porque, generalmente, ‘vocación’ y ‘misión’ son dos términos que se entienden como restringidos al sacerdocio ministerial o a la especial consagración religiosa, que conllevan una dedicación plena y unas renuncias para llevar adelante la misión evangelizadora.



juzgar




Hoy celebramos la Solemnidad de Pentecostés, que es también el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, con el lema: «Laicos por vocación, llamados a la misión». Hoy se nos invita a reflexionar sobre la vocación laical, porque «por el bautismo, los laicos son miembros de pleno derecho en la Iglesia, protagonistas de la misión salvífica, no colaboradores anexos a los pastores». (CEE, Material Reflexión)

Vocación y misión aparecen como dos caras de una misma moneda: la vida cristiana. El lema nos recuerda que ‘la vocación’ no es algo restringido a unos cuantos ‘elegidos’: todos los miembros de la Iglesia tenemos una vocación, sea cual sea nuestro lugar y función; todos debemos vivir nuestro ser cristianos como una vocación, para descubrir el sentido más profundo de nuestra vida.

Podemos creer que, al emplear la palabra vocación, nos centramos en los momentos donde tomar grandes decisiones vitales; pero la vocación «es una parte de la vida del cristiano, que crece y vive en constante camino. La vida es toda una oportunidad de escuchar al Espíritu y de configurar un seguimiento de Jesús a partir de las circunstancias y de los momentos vitales de los cristianos. Un camino con múltiples paradas, curvas, pero con un hilo común, una continuidad, y también una red de comunidades, asociaciones, parroquia, personas… que ayudan a no dejar caer en el olvido la constante llamada que Dios hace a cada persona». (CEE, Material Reflexión)

El laico cristiano es llamado, como todo cristiano, al seguimiento de Cristo. Y es llamado a evangelizar, como ha dicho Jesús en el Evangelio: “También vosotros daréis testimonio”. «El Espíritu Santo nos da el aliento para ser laicos y ser agentes de evangelización. La vocación laical exige estar en el mundo siendo sal y luz, tal y como se habló en el último Congreso de Laicos. Múltiples vocaciones específicas: la profesión, la familia, el barrio, el mundo rural…, todas ellas plenas, en las que las personas laicas extienden su estilo de vida, y acercan a Jesús de forma sencilla, pero directa». (CEE, Material Reflexión)

«La sociedad actual, marcada por la secularización y el pluralismo, se coloca cada día más de espaldas a Dios y la mayoría de las personas viven como si Dios no existiera. Si hace unos años la fe fue arrinconada al ámbito privado de la persona, ahora ha sido en muchos casos expulsada incluso de ese espacio. Como Iglesia, no podemos seguir con los esquemas pastorales de siempre, ni está justificado caer en la tentación de realizar una pastoral de gestión de la decadencia o de mantenimiento. Estos nuevos tiempos, este cambio de época, nos está urgiendo a llevar a cabo una conversión pastoral, que pasa por situar el primer anuncio como núcleo y eje de nuestra labor pastoral como Iglesia». (CEE, Mensaje de los Obispos)

Pero «sólo puede compartirse aquello que se tiene y por eso es fundamental que se produzca en cada uno de nosotros una experiencia de encuentro personal con el Señor. En nuestra Iglesia existen varias iniciativas de primer anuncio; en este sentido, la Acción Católica General está implementando un nuevo proyecto de primer anuncio denominado “Encuentros cuatro40”, que posibilita el encuentro con Jesucristo para un mayor compromiso de los laicos de parroquias.

En el primer anuncio hay una palabra clave: el testimonio. El encuentro personal con el Señor nos convierte en testigos de su Evangelio y nuestro mundo, como afirmó el papa Pablo VI, necesita no tanto maestros como testigos. Es fundamental que nos sintamos llamados a anunciar a Cristo con nuestro modo de vivir, que anunciemos lo que también nosotros vivimos y experimentamos en nuestro encuentro personal con el Señor. Tenemos que ser capaces de tocar el corazón y la mente de los que nos escuchan porque predicamos con nuestra vida». (CEE, Mensaje de los Obispos)


actuar





Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, con el lema «Laicos por vocación, llamados a la misión», es una invitación a profundizar en la propia vocación para vivir la misión, con la fuerza del Espíritu Santo, unidos corresponsablemente al resto de miembros de la Iglesia. La fe cristiana no está relegada a lo personal, a lo privado; es una forma de vida comprometida con la realidad que nos rodea y que hacemos entre todos.

«En este Día de Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, damos gracias a Dios por el trabajo de las delegaciones diocesanas de apostolado seglar, los movimientos y asociaciones, la Acción Católica, el Consejo Asesor de Laicos y el testimonio anónimo de tantos laicos de nuestras parroquias que cada día anuncian a Jesucristo en sus ambientes, con palabras y obras». (CEE, Mensaje de los Obispos)






SECRETARÍA GENERAL DEL SÍNODO


¿Cómo ser una Iglesia sinodal en misión?


Cinco perspectivas para profundizar teológicamente con vistas a la Segunda Sesión


de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos


La atención se centrará, por tanto, en el tema de la participación de todos, en la variedad de vocaciones, carismas y ministerios, en la única misión de anunciar a Jesucristo al mundo. A la luz de esa transformación misionera de la Iglesia prevista en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium, según la cual “la nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados” (n. 120), reflexionaremos sobre la contribución a la misión que puede provenir del reconocimiento y la promoción de los dones específicos de cada miembro del Pueblo de Dios, y sobre la relación entre la obra común y el ministerio de autoridad de los Pastores. El nexo dinámico entre la participación de todos y la autoridad de algunos, en el horizonte de la comunión y de la misión, será profundizado en su significado teológico, en las modalidades prácticas de su aplicación y en la concreción de las disposiciones canónicas. La profundización se articulará en tres niveles, distintos pero interdependientes: el de la Iglesia local, el de las agrupaciones de Iglesias (nacional, regional, continental), el de toda la Iglesia en la relación entre el primado del Obispo de Roma, la colegialidad episcopal y la sinodalidad eclesial. La indicación de los tres niveles permite organizar los trabajos con vistas a la Segunda Sesión de la Asamblea, sin olvidar que se trata de tres perspectivas conectadas a través de las cuales mirar una realidad unitaria y orgánica: la vida de la Iglesia sinodal misionera.


2. Pasos hacia la redacción del Instrumentum laboris para la Segunda Sesión


A partir de la pregunta orientadora, se abre un nuevo proceso de consulta, con características diferentes al de la primera fase del proceso sinodal, como se explica en el documento Hacia octubre de 2024, pidiendo a las Conferencias Episcopales y a las Estructuras Jerárquicas Orientales que sean la referencia para esta parte del proceso y coordinen la recogida de aportaciones de Diócesis y Eparquías, estableciendo los métodos y el calendario. También llevarán a cabo el estudio en profundidad partiendo de la misma pregunta orientadora a su nivel y a nivel continental, según se considere apropiado y factible (cf. Hacia octubre de 2024, n. 1) Las síntesis que recogerán el fruto de esta consulta, por parte de las Conferencias Episcopales, las Estructuras Jerárquicas Orientales y las Diócesis que no pertenecen a ninguna Conferencia Episcopal, deberán llegar a la Secretaría General del Sínodo antes del 15 de mayo de 2024 y servirán de base para la redacción del Instrumentum laboris.


A las síntesis se añadirán otros materiales, a partir de los resultados del encuentro internacional “Párrocos para el Sínodo” (Sacrofano [Roma], 28 de abril - 2 de mayo de 2024), convocado para responder a la necesidad, repetidamente expresada durante la primera fase y también durante la Primera Sesión, de escuchar y valorizar la experiencia de los sacerdotes comprometidos en el ministerio pastoral en las Iglesias locales, con vistas a su mayor implicación en el proceso sinodal.


miércoles, 15 de mayo de 2024

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 16 DE MAYO DE 2024

  Jn 17,20-26: Que sean completamente uno.


En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo:

- Padre santo:

no sólo por ellos ruego,

sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos,

para que todos sean uno,

como tú, Padre, en mí y yo en ti,

que ellos también lo sean en nosotros,

para que el mundo crea que tú me has enviado.

También les di a ellos la gloria que me diste,

para que sean uno,

como nosotros somos uno:

yo en ellos y tú en mí,

para que sean completamente uno,

de modo que el mundo sepa que tú me has enviado

y los has amado como me has amado a mí.

Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo,

donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste,

porque me amabas antes de la fundación del mundo.

Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido,

y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer

y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías

esté en ellos, como también yo estoy en ellos.


Reflexión


Ayer hablábamos precisamente de la unidad, como reflejo de la Santísima Trinidad.


La frase que nos ponen como idea central del texto es: que sean completamente uno.

Éste es el deseo y el contenido de la oración de Jesús. Por lo que la unidad siempre está en el horizonte de la voluntad de Dios.


En un mundo atomizado, dividido, con rivalidades crecientes y en ambientes muy familiares, hay una brisa que la empuja hacia la unidad: es la oración de Jesús. Igual que los aviones, cuando tienen viento de cola, avanzan más rápido y pueden acortar los tiempos de los vuelos, así también nosotros debemos aprovechar este viento favorable que nos empuja hacia la unidad.


Es decir, en medio de este mundo, siempre hay una voz en lo más interior nuestro que nos mueve a la unidad. Tenemos que oír esa voz y no desoirla para siempre tender hacia esta situación. Lo que pasa es que muchas veces, nos dejamos llevar por otras voces, algunas interiores y otras exteriores, o por la inercia y nos quedamos en la separación, división.


No te olvides: es el deseo de Jesús, y nadie puede ser buen cristiano cuando no lucha con todas sus fuerzas por la unidad a su alrededor.


REVISIÓN DE LA SEMANA SANTA 

martes, 14 de mayo de 2024

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 15 DE MAYO DE 2024

       Jn 17,11b-19: Que sean uno, como nosotros.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró diciendo: 

«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría cumplida. 

Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 

Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad».


Reflexión


Seguimos con la oración sacerdotal: pide por nosotros, como contemplamos ayer. La petición de hoy es sobre la unidad. No es poca cosa: como el Padre y el Hijo. Ya aquí tenemos una pista, la unidad sólo es posible desde la fuente de la Trinidad.


Jesús no pide que simplemente vivamos en paz, sin peleas ni divisiones. Pide que vivamos con la misma unidad con la cual está la Santísima Trinidad. ¡Esto es imposible!. Imposible para los hombres y no para Dios. Jesús siempre nos lleva hacia pensamientos más altos, más puros, más auténticos. No nos hace quedarnos en nuestros fracasos, sino nos lleva más arriba. Nos lleva a aspirar a lo más alto. 


Que no perdamos nunca la ilusión, la confianza en Dios de que, sólo con Él, podremos vivir en esa unidad pedida y soñada por Dios. 


REVISIÓN DE LA SEMANA SANTA