viernes, 18 de julio de 2025

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C

                             

                                           
            


HOJA PARROQUIAL

19 y 20 de Julio de 2025

Domingo XVI del Tiempo Ordinario. Ciclo C


ENLACE A TODOS LOS PORTALES DE LA PARROQUIA


Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana


















ENLACE DEL DIBUJO DE FANO


“Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor


LECTURAS

 


Primera lectura del libro del Génesis 18, 1-10a


En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, en lo más caluroso del día. Alzó la vista y vio tres hombres frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda, se postró en tierra y dijo:
«Señor mío, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un bocado de pan para que recobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a la casa de vuestro siervo».

Contestaron:
«Bien, haz lo que dices».

Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo:
«Aprisa, prepara tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz unas tortas».

Abrahán corrió enseguida a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase de inmediato. Tomó también cuajada, leche y el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba bajo el árbol, ellos comían.

Después le dijeron:
«Dónde está Sara, tu mujer?».

Contestó:
«Aquí, en la tienda».

Y uno añadió:
«Cuando yo vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre Sara habrá tenido un hijo».


Salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5 R/. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?


El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua. R/.

El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor. R/.

El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará. R/.


Segunda lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 1,24-28


Hermanos:

Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido encomendado en orden a vosotros: llevar a plenitud la palabra de Dios, el misterio escondido desde siglos y generaciones y revelado ahora a sus santos, a quienes Dios ha querido dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.

Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo.


Evangelio según San Lucas 10, 38-42


En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».

Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».



Los textos son cogidos de la página de 







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Descansar bien es esencial para mantener un buen estado de salud, tanto físico como mental. No se trata sólo de dormir lo necesario, hacen falta prácticas que faciliten la recuperación física y mental. De ahí que, en tiempo de verano, quienes disfrutan de vacaciones pueden caer en dos extremos: por una parte, en procurar no hacer nada que suponga ‘trabajo’, más allá de lo indispensable, y disfrutar del sol, playa, montaña, o simplemente de nuestra casa. Y, por otra parte, están quienes llenan este tiempo con un montón de actividades y compromisos: viajes, campamentos, excursiones, reuniones y celebraciones familiares… En definitiva, tanto en un caso como en otro lo se busca es romper con la dinámica habitual y hacer aquello que, durante el resto del año, no podemos y que nos ayude a recobrar fuerzas para la vuelta a la ‘normalidad’.




juzgar


Ambos extremos son perfectamente comprensibles y aceptables. Por eso, sea cual sea la opción que tomemos para este tiempo de verano, la Palabra de Dios de este domingo nos invita a seguir esa línea de romper con la dinámica habitual, pero introduciendo a Dios en estos días, porque quizá el resto del año no podemos dedicarle el tiempo que quisiéramos o necesitaríamos. El objetivo de las vacaciones, si podemos tenerlas, es que nos ayuden a la recuperación física y mental y, como cristianos, también deben ayudarnos a recuperarnos espiritualmente. Y lo que hagamos o dejemos de hacer durante este tiempo ha de estar orientado hacia ese fin.

Por eso, si optamos por procurar no hacer nada que nos suponga ‘trabajo’, en la 1ª lectura hemos escuchado el encuentro que Abrahán tuvo con Dios: “el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda en lo más caluroso del día”. Abrahán está en el oasis de Mambré, descansando a la sombra, el fuerte calor no invita a la actividad y lo único que apetece es estar sentado, sin hacer nada. Pero “alzó la vista y vio a tres hombres frente a Él…” y en esos tres personajes reconoce a Dios: “Corrió a su encuentro se postró en tierra y dijo: «Señor mío, no pases de largo junto a tu siervo…»” Podemos trasladar esta imagen a quienes estén en esos ‘oasis’ que son las playas, apartamentos, chalets, campings, o simplemente nuestro propio hogar… Y pensar si en este tiempo también damos ‘vacaciones’ a Dios. Él también pasa por ahí, también se hace presente en nuestro descanso, y nos ofrece la oportunidad de acogerle con tranquilidad, de ‘estar con Él’, de dialogar en la oración sin prisas, algo que quizá el resto del año nos resulta más difícil de hacer.

Si nuestra opción es la otra, llenar el tiempo de vacaciones con múltiples actividades, para disfrutar este tiempo ‘a tope’, en el Evangelio hemos escuchado el encuentro de Jesús con Marta y María: “María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios“. Y Jesús le dice: “Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas; sólo una es necesaria?”. Jesús no dice que esa actividad que Marta lleva a cabo esté mal; lo que intenta hacerle comprender es que tanta actividad le está impidiendo descansar físicamente, y además la está privando de algo muy necesario, como es escuchar su Palabra. También podemos trasladar esta imagen a quienes llenan estos días de actividades, y pensar si todo eso, al terminar, nos hará sentir que ‘necesitamos unas vacaciones para descansar de las vacaciones’. Y también debemos pensar si tanta actividad nos agobia porque vamos casi contra reloj, como el resto del año, y además nos está robando el tiempo que necesitamos para lo necesario, que es ‘sentarnos’ un poco con el Señor y escuchar su Palabra.




actuar




¿Puedo disfrutar de un tiempo de vacaciones? ¿Me he hecho algún plan? ¿Tengo presente que el objetivo es recuperarme física, mental y espiritualmente? ¿Qué tiempo he reservado para Dios? Las vacaciones terminarán; a finales de agosto o principios de septiembre volverá a hablarse del ‘síndrome postvacacional’, ese abatimiento que sentimos al volver a la rutina tras unos días tan especiales; el recuerdo también irá desvaneciéndose… Pero, si hemos introducido al Señor en nuestras vacaciones, nos sentiremos recuperados espiritualmente y, cuando volvamos a la ‘normalidad’, a nuestros trabajos y ocupaciones cotidianos, las afrontaremos mejor porque viviremos la experiencia de María: “Ha elegido la parte mejor, y no le será quitada”.









DOCUMENTO FINAL

POR UNA IGLESIA SINODAL:

COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN Y MISIÓN


Parte II - En la barca, juntos


71. Los Obispos también necesitan ser acompañados y apoyados en su ministerio. El Metropolitano puede desempeñar un papel en la promoción de la fraternidad entre Obispos de Diócesis vecinas. A lo largo del camino sinodal, surgió la necesidad de ofrecer a los Obispos caminos de formación permanente también en los contextos locales. Se recordó la necesidad de clarificar el rol de los Obispos auxiliares y de ampliar las tareas que el Obispo puede delegar. También debe valorizarse la experiencia de los obispos eméritos en su nuevo modo de estar al servicio del Pueblo de Dios. Es importante ayudar a los fieles a no cultivar expectativas excesivas e irreales respecto al Obispo, recordando que también él es un hermano frágil, expuesto a la tentación, necesitado de ayuda como todos. Una visión idealizada del Obispo no facilita su delicado ministerio, que en cambio se sostiene por la participación de todo el Pueblo de Dios en la misión en una Iglesia verdaderamente sinodal.


Con el Obispo: Presbíteros y Diáconos


72. En una Iglesia sinodal, los presbíteros están llamados a vivir su servicio en una actitud de cercanía a las personas, de acogida y escucha de todos, abriéndose a un estilo auténticamente sinodal. Los presbíteros “forman con su Obispo un único Presbiterio” (LG 28) y colaboran con él en el discernimiento de los carismas y en el acompañamiento y guía de la Iglesia local, con particular atención al servicio de la unidad. Están llamados a vivir la fraternidad presbiteral y a caminar juntos en el servicio pastoral. También forman parte del presbiterio los presbíteros miembros de Institutos de vida consagrada y de Sociedades de vida apostólica, que lo enriquecen con la peculiaridad de su carisma. Ellos, así como los presbíteros que proceden de Iglesias Orientales sui iuris, célibes o casados, y los presbíteros fidei donum y aquellos que provienen de otras naciones, ayudan al clero local a abrirse a los horizontes de toda la Iglesia, mientras que los presbíteros diocesanos ayudan a los otros hermanos a insertarse en la historia de una diócesis concreta, con sus tradiciones y riquezas espirituales. De este modo, también en el presbiterio se realiza un verdadero intercambio de dones con vistas a la misión. Los presbíteros también tienen necesidad ser acompañados y apoyados, especialmente en las primeras etapas de su ministerio y en los momentos de debilidad y fragilidad.


73. Servidores de los misterios de Dios y de la Iglesia (cf. LG 41), los diáconos son ordenados “no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio” (LG 29). Lo ejercen en el servicio de la caridad, en el anuncio y en la liturgia, mostrando en cada contexto social y eclesial en el que están presentes la relación entre el Evangelio anunciado y la vida vivida en el amor, y promoviendo en toda la Iglesia una conciencia y un estilo de servicio hacia todos, especialmente hacia los más pobres. Las funciones de los diáconos son múltiples, como muestran la Tradición, la oración litúrgica y la práctica pastoral. Deben especificarse en respuesta a las necesidades de cada Iglesia local, en particular para despertar y sostener la atención de todos hacia los más pobres, en el marco de una Iglesia sinodal misionera y misericordiosa. El ministerio diaconal sigue siendo desconocido para muchos cristianos, también porque, aunque fue restaurado por el Vaticano II en la Iglesia latina como un grado propio y permanente (cf. LG 29), todavía no ha sido aceptado en todas las áreas geográficas. La enseñanza del Concilio deberá ser profundizada ulteriormente, también sobre la base de una revisión de las numerosas experiencias en curso, pero ya ofrece sólidas motivaciones a las Iglesias locales para que no tarden en promover de manera más generosa el diaconado permanente, reconociendo en este ministerio un factor precioso para la maduración de una Iglesia Sierva en el seguimiento del Señor Jesús, que se hizo servidor de todos. Esta profundización puede ayudar también a comprender mejor el significado de la ordenación diaconal de quienes llegarán a ser presbíteros.

martes, 15 de julio de 2025

RELACIÓN DE INGRESOS Y GASTOS EN EL CARMEN Y EN LA CONCEPCIÓN DE LOS REALEJOS EN EL MES DE JUNIO DE 2025

 PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN





PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

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PARROQUIA DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA









En este informe sólo quedan recogidas las cuentas principales de cada parroquia, ni salen las cofradías ni hermandades ni las cuentas de las ermitas.


miércoles, 9 de julio de 2025

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C

                            

                                           
            


HOJA PARROQUIAL

12 y 13 de Julio de 2025

Domingo XV del Tiempo Ordinario. Ciclo C


ENLACE A TODOS LOS PORTALES DE LA PARROQUIA


Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana


















ENLACE DEL DIBUJO DE FANO


“¿Quién es mi prójimo?


LECTURAS

 

Primera lectura del libro del Deuteronomio 30, 10-14


Moisés habló al pueblo, diciendo:

«Escucha la voz del Señor, tu Dios, observando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el libro de esta ley, y vuelve al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma.

Porque este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable. No está en el cielo, para poder decir: “¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?”. Ni está más allá del mar, para poder decir: “¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?”.

El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas».


Salmo 68, 14 y 17. 30-31. 33-34. 36ab y 37 R/. Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.


Mi oración se dirige a ti,
Señor, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mi. R/.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

Dios salvará a Sión,
reconstruirá las ciudades de Judá.
La estirpe de sus siervos la heredará,
los que aman su nombre vivirán en ella. R/.


Segunda lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 1, 15-20


Cristo Jesús es imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque en él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.


Evangelio según San Lucas 10, 25-37


En aquel tiempo, se levantó un maestro de la ley y preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».

Él le dijo:
«¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?».

El respondió:
«“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza” y con toda tu mente. Y “a tu prójimo como a ti mismo”».

Él le dijo:
«Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida».

Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús:
«¿Y quién es mi prójimo?».

Respondió Jesús diciendo:
«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.

Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”.

¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?».

Él dijo:
«El que practicó la misericordia con él».

Jesús le dijo:
«Anda y haz tú lo mismo».


Los textos son cogidos de la página de 







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En la página web de un periódico podían leerse dos noticias el mismo día. Uno decía: «“Mallorca, refugio de superyates: Spielberg, Zuckerberg y Bezos navegan en la isla. España vuelve a convertirse este verano en uno de los destinos favoritos para los millonarios y sus embarcaciones de lujo”». Y la otra noticia: «“Baleares, desbordada por la llegada de pateras: 22 embarcaciones y casi 400 inmigrantes en sólo siete días”». ¿Cómo reaccionamos? Quizá, en un primer momento, nos llama la atención porque el lugar geográfico es el mismo, pero la realidad humana es muy diferente. Pero lo más seguro es que al poco rato pasemos a otra cosa




juzgar


En el Evangelio hemos escuchado la parábola del buen samaritano, que es muy conocida. ¿Cómo reaccionamos al escucharla? Quizá, en un primer momento, pensemos: ‘Ya me la sé’, como el maestro de la ley, que sabía perfectamente lo que está escrito en la ley: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo”. Está claro: hay que ayudar al prójimo, qué malos son el sacerdote y el levita, y qué bueno es el samaritano… Y ‘desconectamos’ y, como hacemos con las noticias, pasamos a otra cosa. 

Pero, como leemos en la carta a los Hebreos 4, 12: “La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo; penetra… juzga los deseos e intenciones del corazón”. La parábola del buen samaritano es ‘Palabra viva’, es ‘la noticia’ que Dios hoy nos envía, aquí, en este lugar geográfico donde vivimos, en nuestras circunstancias personales, sociales, económicas… para que ‘reaccionemos’ como Él espera de nosotros. Por eso, vamos a profundizar en las reacciones de los personajes. 

“Un maestro de la ley” pregunta a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” ¿Me he hecho esa pregunta en el pasado? ¿Me la sigo haciendo en el presente? ¿Reconozco a ‘mi prójimo’ en los otros, cercanos o lejanos, sobre todo en los que diferentes circunstancias han dejado ‘molidos, medio muertos’? ¿O los veo como ajenos a mí, como ‘personajes’ de un libro o serie, pero que no forman parte de mi vida? 

“Un sacerdote, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita”. Ante esos que están ‘molidos, medio muertos’, ¿cómo reacciono? ¿Me quedo indiferente o, a lo sumo, con un leve sentimiento de lástima? ¿Hago como si no los viera y paso de largo a otra cosa? 

Una primera reacción sería pensar que ‘no puedo hacer nada’ y seguir con mis intereses, ocupaciones, distracciones… Pero no es ésa la reacción que Dios espera de nosotros. 

“Un samaritano… se compadeció, y acercándose...”. Ante tantas situaciones de dolor con que nos encontramos, cercanas y lejanas, Dios nos pide ante todo que reaccionemos con compasión. La compasión no es un simple sentimiento de lástima o condolencia: es la reacción que brota de mi corazón porque me siento afectado en lo profundo por la situación del otro y ‘padezco-con’ él. ¿Siento verdadera compasión ante quienes sufren? ¿Me ‘acerco’ a ellos o guardo las distancias? 

“Le vendó las heridas, montándolo en su propia cabalgadura lo llevó a una posada, lo cuidó. Sacando dos denarios se los dio al posadero y le dijo: «Cuida de él…»” La reacción de la compasión no se queda en el interior de quien ‘padece-con’, sino que se concreta en acciones efectivas para ayudar al otro en su situación. Unas acciones que puedo llevar a cabo personalmente o a través de otros. ¿Estoy ayudando directamente a alguien, cuidándolo en sus necesidades materiales o espirituales? ¿Apoyo a otras personas o entidades para que ‘cuiden’ en mi lugar a los ‘molidos, medio muertos’ por la vida?




actuar




El Papa Francisco ya advirtió en “Evangelii gaudium” 54: «se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe». 

Han pasado 12 años desde que lo escribió y, lamentablemente, nos sigue costando reaccionar como Dios quiere ante la globalización de la indiferencia, con los de cerca y con los de lejos. 

Hoy el Señor nos vuelve a preguntar por nuestro prójimo, sobre todo por los ‘apaleados’, y espera que practiquemos la misericordia con él, y nos dice lo mismo que al maestro de la ley: “Anda y haz tú lo mismo”. ¿Cómo reaccionamos ante esta petición del Señor? Pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe a reaccionar con misericordia, porque “este precepto no excede tus fuerzas ni es inalcanzable… el mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas”.









DOCUMENTO FINAL

POR UNA IGLESIA SINODAL:

COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN Y MISIÓN


Parte II - En la barca, juntos


El ministerio ordenado al servicio de la armonía


68. Como todos los ministerios de la Iglesia, el episcopado, el presbiterado y el diaconado están al servicio del anuncio del Evangelio y de la edificación de la comunidad eclesial. El Concilio Vaticano II ha recordado que el ministerio ordenado, de institución divina, “está ejercido en diversos órdenes que ya desde antiguo recibían los nombres de obispos, presbíteros y diáconos” (LG 28). En este contexto, el Concilio Vaticano II afirmó la sacramentalidad del episcopado (cf. LG 21), recuperó la realidad comunitaria del presbiterado (cf. LG 28) y abrió el camino para la restauración del ejercicio permanente del diaconado en la Iglesia latina (cf. LG 29).


El ministerio del obispo: componer los dones del Espíritu en la unidad


69. La tarea del obispo es presidir una Iglesia local, como principio visible de unidad en su interior y vínculo de comunión con todas las Iglesias. La afirmación del Concilio según la cual “por la consagración episcopal se confiere la plenitud del sacramento del orden” (LG 21) permite comprender la identidad del obispo en el entramado de las relaciones sacramentales con Cristo y con la ''porción del Pueblo de Dios'' (CD 11) que le ha sido confiada y a la que está llamado a servir en nombre de Cristo Buen Pastor. Al que es ordenado obispo no se le confían prerrogativas y tareas que deba realizar solo. Al contrario, recibe la gracia y la tarea de reconocer, discernir y componer en la unidad los dones que el Espíritu derrama sobre las personas y las comunidades, actuando al interior del vínculo sacramental con los presbíteros y los diáconos, corresponsables con él del servicio ministerial en la Iglesia local. De este modo, realiza lo que es más propio y específico de su misión en el contexto de la preocupación por la comunión de las Iglesias.


70. El del obispo es un servicio en, con y para la comunidad (cf. LG 20), realizado a través de la proclamación de la Palabra, la presidencia de la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos. Por ello, la Asamblea sinodal desea que el Pueblo de Dios tenga más voz en la elección de los obispos. Recomienda también que la ordenación del Obispo tenga lugar en la Diócesis a la que está destinado como Pastor y no en la Diócesis de origen, como sucede a menudo, y que los principales consagrantes sean elegidos entre los Obispos de la provincia eclesiástica, incluido, en la medida de lo posible, el Metropolitano. Así aparecerá mejor que quien llega a ser Obispo contrae un vínculo con la Iglesia a la que está destinado, asumiendo públicamente ante ella los compromisos de su ministerio. Es igualmente importante que, sobre todo durante las visitas pastorales, pueda pasar tiempo con los fieles, para escucharlos con vistas a su discernimiento. Esto les ayudará a experimentar la Iglesia como familia de Dios. La relación constitutiva del Obispo con la Iglesia local no aparece hoy con suficiente claridad en el caso de los Obispos titulares, por ejemplo, los Representantes Pontificios o los que sirven en la Curia Romana. Será oportuno seguir reflexionando sobre esta cuestión.