Madrugadas de Esperanza,
Caminito hacia el pesebre,
donde el Niño nos espera
en el Portal Reluciente.
Tempranito, seis y media,
siete posadas que ver,
siete lugares de ensueño,
donde el Niño va a nacer.
Hagámosle un sitio adentro,
en el propio corazón,
donde nace la Esperanza,
porque nace nuestro Dios.
Ese Niño en el pesebre,
que está cubierto de frío
junto a María y José
y que quiere nuestro abrigo
es el Niño que nació,
hace ya veintiún siglos;
es el que sigue naciendo
en cada corazoncito.
No le cerremos la puerta,
abrámosla de par en par
y acojamos con cariño
al que nos trae la paz.
Comenzamos en San Pedro,
en plena naturaleza,
con los susurros del mar
y los cantos de la tierra.
Y nos decía Gabriel:
que este Regalo del Cielo,
de los males saca bienes,
y de los bienes, consuelo.
Que somos notas musicales,
que componen melodías;
y para eso hay que estar
con Jesús en armonía.
La Concepción, otro día,
con excepcional belleza,
donde José y María
nos regalan pura Esencia.
Que no todo fue ideal
cuando Dios quiso nacer
de una Virgen, que es María,
sin conocer a José.
Y es que las cosas de Dios
salen siempre a trompicones;
cuando vemos todo negro,
Dios nos regala más dones.
Nos da siempre una lección
de confianza, fe y amor:
Acoger al Emmanuel,
cobijar al Niño Dios.
Es el Carmen, donde llega
Sansón y Juan el Bautista,
elegidos desde antiguo,
para anunciar al Mesías.
Ver lo grandioso de Dios,
que llega en lo más sencillo,
que nos transforma por dentro,
si el corazón se lo abrimos.
Que lo menos lo hace Más
y lo feo lo embellece,
y nuestra pobre pequeñez,
en sus manos se engrandece.
Tigaiga, Portal Viviente,
Nido de Gracia y de Paz,
pesebre para ese niño
al que hay que acurrucar.
Para Dios, nada hay imposible;
nos lo recuerda María.
Hemos aguantado bien
hasta el frío de estos días.
San Vicente, otro encanto
con sabor a Navidad,
donde la Fe y la Esperanza
Jesús nos vino a brindar.
Han pasado ya seis días
(toca hoy San Sebastián)
y seguimos madrugando,
y es…, no sólo el chocolate,
el que nos sigue animando.
Es Jesús el gran culpable
de que sigamos aquí
madrugando, abrigaditos,
con un lema: “Sé feliz”.
Y claro, llegó el final
del encanto de estos días,
del aroma que aspiramos
de fe, amor y alegría.
El Jardín,
nuestra última posada.
Ya llega la Nochebuena.
Preparemos la morada.
Esa está en el corazón,
en lo profundo del alma,
en la amistad con Jesús,
en la que sólo Dios manda.
Gracias, Señor, hoy te damos,
por estos días de encuentro,
preparación navideña.
Nunca nos faltes por dentro.
Navidades 2025
Feliz Navidad
Con cariño, Yeyo
Precioso Yeyo
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