HOJA PARROQUIAL
11 y 12 de Abril de 2026
Domingo II de Pascua. Domingo de la Divina Misericordia. Ciclo A
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REVISIÓN DE LA CUARESMA Y SEMANA SANTA
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“A los ocho días llegó Jesús”
LECTURAS
Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 42-47
Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
Todo el mundo estaba impresionado, y los apóstoles hacían muchos prodigios y signos. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.
Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando.
Salmo 117, 2-4. 13-15. 22-24 R/. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia
Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 3-9
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.
Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un Poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas.
Evangelio según san Juan 20, 19-31
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Los textos son cogidos de la página de
ver
El diccionario define ‘jerga’ como un lenguaje especial que usan entre sí los individuos de ciertos grupos. Hace unos días, en un programa de radio, hablaban sobre la jerga que utilizan hoy en día los jóvenes para referirse a algunos sentimientos, actitudes, conceptos… palabras y expresiones que para ellos son conocidas y habituales pero que los adultos no entendemos y nos las tienen que explicar para saber de qué están hablando. Son muchos los colectivos y profesiones que tienen su jerga propia, y también en la Iglesia la tenemos: una jerga que a menudo resulta extraña a quienes la oyen.
juzgar
La Diócesis de Valencia ha iniciado un proceso de reflexión y sensibilización de cara a la elaboración de unas futuras orientaciones pastorales diocesanas, y en el material de reflexión que se ha publicado se habla de la ‘Necesidad de transformación en un cambio de época’ (Tema 2) porque hoy en día «muchas personas han crecido sin referencias cristianas. A menudo no han escuchado nunca el Evangelio de forma viva y cercana. El lenguaje de la fe resulta extraño o incomprensible».
Desde la Vigilia Pascual y durante toda la octava de Pascua que hoy finaliza, en la Iglesia está resonando el gran anuncio: “Jesús, el crucificado, ¡ha resucitado!” Para nosotros, es el centro de nuestra fe, la razón de nuestra esperanza… pero muchas personas no entienden nuestra ‘jerga’, no saben a qué nos referimos cuando hablamos de ‘Resurrección’. Muchos no aceptan este concepto y lo rechazan como un sin sentido, o lo consideran algo irracional y quieren pruebas tangibles, como el apóstol Tomás: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo”; otros entienden la Resurrección como una aparición fantasmal, o la confunden con la reencarnación, o con una especie de ‘muerto viviente’…
Pero esta falta de comprensión no hemos de verla como un obstáculo, sino como una llamada: «Han cambiado las personas por dentro, su manera de entender el mundo. Y, si cambia el mundo, también tiene que cambiar la manera en que la Iglesia anuncia el Evangelio y acompaña a las personas. Es el mismo mensaje con un modo nuevo de proclamarlo: ‘’nuevo ardor, nuevos métodos, nueva expresión’. El mundo actual presenta oportunidades únicas para la evangelización. La sed de Dios no ha desaparecido, más bien está cambiando de lenguaje y de formas».
¿Cómo encontrar ese ‘nuevo lenguaje’ que necesitamos para seguir proclamando el Evangelio? ¿Cómo mostrar lo que es y significa la Resurrección de Cristo? En el material de reflexión se nos proponen varias pistas: «Escuchar con respeto y sin miedo las preguntas de las personas; ofrecer espacios donde puedan experimentar a Jesús de manera viva, no solo oír hablar de Él; y proponer comunidades sencillas, acogedoras, participativas». Y, si nos fijamos, esto es lo que hicieron los primeros cristianos, como hemos escuchado en la 1ª lectura: “Perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones…Vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón…” Éste era el ‘lenguaje’ que utilizaban: vivían su fe con normalidad, en sus diferentes dimensiones: la oración, la celebración, la formación, la acción caritativa… Y ese estilo de vida era el ‘lenguaje’ que los demás ‘comprendían’, no tanto por sus palabras como por los actos que refrendaban esas palabras. Y por eso el anuncio del Evangelio progresaba: “todo el mundo estaba impresionado… eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando”.
actuar
El ejemplo de las primeras comunidades cristianas nos ha de motivar a explicar nuestra ‘jerga’, hacerla comprensible con un estilo de vida que resulte significativo para las personas de hoy, «buscando una fidelidad creativa a la Tradición viva de la Iglesia, atreviéndonos a nuevas formas de estar presentes y de servir en la vida de los hombres y mujeres de hoy. Pasar de un lenguaje religioso cerrado, a un lenguaje comprensible, cercano a las preguntas reales de las personas: el trabajo, la familia, la soledad, el sufrimiento, la fiesta, la sexualidad, el futuro». (Tema 3)
Celebrar la Pascua, la Resurrección de Jesús, «es una invitación a salir de lo conocido, a buscar y construir estilos de comunidad y comunicación basados en el encuentro, el apoyo mutuo y la misericordia. Así podremos transformar nuestras costumbres y lenguajes para que todos, hoy y aquí, puedan recibir la Buena Noticia de Jesús resucitado». (Tema 2)






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