miércoles, 17 de julio de 2024

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B

                                       



HOJA PARROQUIAL

20 y 21 de Julio de 2024

Domingo XVI del Tiempo Ordinario. Ciclo B


Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana






Los textos son cogidos de la página de 








“Andaban como ovejas que no tienen pastor


LECTURAS






Primera lectura del Profeta Jeremías 23, 1-6


¡Ay de los pastores que dispersan y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño! - oráculo del Señor -.

Por tanto, esto dice el Señor, Dios de Israel a los pastores que pastorean a mi pueblo:
«Vosotros dispersasteis mis ovejas y las dejasteis ir sin preocuparos de ellas. Así que voy a pediros cuentas por la maldad de vuestras acciones - oráculo del Señor -.

Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las apacienten, y ya no temerán ni se espantarán. Ninguna se perderá - oráculo del Señor -».

Mirad que llegan días - oráculo del Señor - en que daré a David un vástago legítimo: reinará como monarca prudente, con justicia y derecho en la tierra.

En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro.

Y le pondrán este nombre: El-Señor-nuestra-justicia».


Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 R: El Señor es mi pastor, nada me falta


El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.


Segunda lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 2, 13-18


Hermanos:
Ahora, gracias a Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos estáis cerca por la sangre de Cristo.

Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad.

Él ha abolido la ley con sus mandamientos y decretos, para crear, de los dos, en sí mismo, un único hombre nuevo, haciendo las paces. Reconcilió con Dios a los dos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al hostilidad.

Vino a anunciar la paz: paz a vosotros los de lejos, paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre por medio de él en un mismo Espíritu.


Evangelio según San Marcos 6, 30-34


En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.





Los textos son cogidos de la página de 






ver





Un pastor es la persona que cuida de un rebaño, y un rebaño es un conjunto de cabezas de ganado. Pero la palabra ‘rebaño’ también es utilizada en sentido despectivo para referirse a una masa anónima de personas, sin ideas propias, manipulable… Y a menudo la sociedad en que vivimos, y por tanto nosotros mismos, se parece en muchos aspectos a ‘un rebaño’: no hay un rumbo fijo ni una meta definida, sino que se vive ‘al día’, sin grandes planes, sin esperanza, sólo buscando momentos gratificantes. También falta capacidad de reflexión y crítica para discernir y, por eso, abundan ‘pastores’ (aunque ahora se llamen “influencers” o “coaches”) que se aprovechan de la necesidad de esperanza de la gente para conseguir miles de seguidores que, de un modo irreflexivo, adoptan las ideas y se dejan llevar por lo que estos nuevos ‘pastores’ les dicen.














juzgar



En el Evangelio hemos escuchado que Jesús “vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor”. Jesús ve la realidad de su tiempo: no faltaban ‘falsos pastores’ que se presentaban como ‘el mesías’ para liberar al pueblo de la dominación romana; también muchos de los ‘pastores oficiales’ (sacerdotes del templo, escribas, fariseos…) dejaban mucho que desear, como ya denunció Jeremías: “¡Ay de los pastores que dispersan y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño!”. Por eso, no es de extrañar que la gente ya no supiera a qué atenerse, y por eso andaban por la vida sin rumbo fijo, perdidas “como ovejas que no tienen pastor”, y eran fácilmente manipulables. 

Pero Jesús no ve ‘un rebaño’; Jesús ve una multitud de personas que, aunque no lo expresen, sufren por esa falta de rumbo y de meta para su vida; por eso “se puso a enseñarles muchas cosas”. 

El Evangelio de hoy nos hace varias llamadas: la primera, a pensar si soy ‘rebaño’, si vivo ‘como oveja que no tiene pastor’, sin un rumbo fijo ni una meta definida, si me dejo llevar de un modo irreflexivo por las opiniones y criterios de otros, en todas las dimensiones de mi vida. 

La segunda llamada es a revisar cómo es mi mirada sobre esta sociedad que, a menudo, parece un ‘rebaño’ sin pastor: ¿Es una mirada indiferente, despreciativa? ¿O es compasiva, como la de Jesús? 

La tercera llamada es: ¿Qué estoy haciendo al respecto? ¿Qué puedo ‘enseñar’ a otros? Porque todos, por nuestro Bautismo, estamos llamados a ser ‘pastores’, siguiendo a Jesús, el Buen Pastor. 

Y, aunque en cada lugar y circunstancia ese ‘enseñar’ se concretará de formas diversas, hay algo básico para proponer, a la gente que nos rodea, un rumbo fijo y una meta definida: la esperanza. 

Ésta es la razón del Jubileo de 2025, cuyo lema es ‘Peregrinos de la Esperanza’, porque, como indica el Papa Francisco en la Bula de convocatoria, «todos esperan. En el corazón de toda persona anida la esperanza como deseo y expectativa del bien, aun ignorando lo que traerá consigo el mañana. Sin embargo, la imprevisibilidad del futuro hace surgir personas desanimadas, que miran el futuro con escepticismo y pesimismo, como si nada pudiera ofrecerles felicidad. Debemos mantener encendida la llama de la esperanza que nos ha sido dada». 

¿Y cuál es el fundamento de esa esperanza? «‘Creo en la vida eterna’. Tenemos la certeza de que la historia de la humanidad y la de cada uno de nosotros no se dirigen hacia un punto ciego o un abismo oscuro, sino que se orientan al encuentro con el Señor de la gloria. Jesús muerto y resucitado es el centro de nuestra fe. Más allá de este umbral [de la muerte] está la vida eterna con Jesús, que consiste en la plena comunión con Dios, en la contemplación y participación de su amor infinito. Lo que ahora vivimos en la esperanza, después lo veremos en la realidad».



actuar





Son multitud los que andan “como ovejas que no tienen pastor”, y a quienes el Señor nos envía como ‘Peregrinos de la Esperanza’. Pero, «además de alcanzar la esperanza que nos da la gracia de Dios, también estamos llamados a redescubrirla en los signos de los tiempos que el Señor nos ofrece». 

Como escribió Mons. Enrique Benavent, Arzobispo de Valencia, «la esperanza no es espera pasiva. Nos pide orientar nuestro servicio eclesial en dirección al Reino de Dios. Es necesaria una actitud de discernimiento para encontrar los caminos para que el mensaje cristiano sea significativo para nuestro mundo, porque es algo más que una transmisión de ideas». (Carta pastoral “Una Iglesia esperanzada”) 

«La vida cristiana es un camino, que necesita momentos fuertes para alimentar y robustecer la esperanza que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor Jesús». El próximo Jubileo será para todos una ocasión de reavivar y anunciar la esperanza, «para poder exclamar, ya desde ahora: Soy amado, luego existo; y existiré por siempre en el Amor que no defrauda y del que nada ni nadie podrá separarme jamás».







SECRETARÍA GENERAL DEL SÍNODO


¿Cómo ser una Iglesia sinodal en misión?


Cinco perspectivas para profundizar teológicamente con vistas a la Segunda Sesión


de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos



El tercer principio es la articulación entre lo local y lo universal, considerando al mismo tiempo la pluralidad y la coherencia de los niveles intermedios. La Iglesia una, santa, católica y apostólica existe en y desde las Iglesias locales (cf. Lumen gentium, n. 23) en comunión entre sí y con la Iglesia de Roma. Cada Iglesia es en Cristo y por el Espíritu Santo el sujeto comunitario, convocado por la Palabra y edificado por los Sacramentos, en el que vive y camina el único Pueblo de Dios en un contexto cultural y social específico, dentro del cual se encarna el don de Dios. Al mismo tiempo, cada Iglesia está llamada a compartir con todas las demás los dones con los que está enriquecida. Esto se realiza a través del ministerio de su Obispo, principio y garante de la unidad en la participación sinodal de todos en su misión, en comunión colegial con los demás Obispos cum Petro y sub Petro al servicio de toda la Iglesia (cf. Comisión Teológica Internacional, La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia, n. 61). La sinodalidad constituye, por tanto, el contexto eclesial adecuado para entender y promover la colegialidad episcopal y describe el camino a seguir para promover la unidad y la catolicidad en el discernimiento de los caminos a seguir en cada Iglesia y en la comunión de las Iglesias. Lo que buscamos es un modo adecuado al mundo de hoy de vivir la unidad en la diversidad, experimentando la interconexión sin aplastar las diferencias y peculiaridades, pero también sin perder de vista que algunos desafíos -como el cuidado de la casa común, la emigración o la cultura digital- sólo pueden afrontarse juntos.


El cuarto principio, el más radical y exigente, pero al mismo tiempo capaz de dar esperanza y generatividad, es el carácter exquisitamente espiritual del proceso sinodal. Reunidos por Dios Padre, en Jesucristo, por la fuerza del Espíritu Santo, hermanas y hermanos en la fe se encuentran y se escuchan, aportando cada uno la perspectiva y la contribución de su propia vocación, carismas y ministerio recibidos. Este encuentro y esta escucha no son un fin en sí mismos: abren un espacio en el que se hace posible, juntos, discernir la voz del Espíritu y acoger su llamada. A todos los niveles, aspiramos al mismo resultado: comprender lo que el Señor nos pide y estar dispuestos a hacerlo. La tarea de los discípulos, más aún, su propia identidad, es seguir al Maestro adonde él decida ir, colaborar en una misión de salvación que es originalmente suya.


5. Caminando juntos hacia octubre de 2024


Mientras avanza la preparación de la Segunda Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, también gracias a las orientaciones aquí formuladas, prosigue el trabajo sobre las otras dos directrices identificadas a partir del Informe de Síntesis de la Primera Sesión.

domingo, 14 de julio de 2024

FIESTA DE LOS MÁRTIRES DE TAZACORTE

 Mártires de Tazacorte

Día 15 de JULIO 

 

BEATO IGNACIO DE ACEVEDO Y COMPAÑEROS

Mártires de Tazacorte 

Memoria obligatoria 

 

 

El día 15 de julio de 1570, la Compañía de Jesús entregó al cielo, en una sola batalla, cuarenta mártires: dos sacerdotes, veintitrés novicios, siete estudiantes y ocho coadjutores. Ignacio de Acevedo, Provincia de la Compañía, embarcó en la Ciudad de Oporto, con treinta y nueve compañeros, oriundos de Portugal. El capitán de la nave les advirtió que los mares de las Islas Canarias estaban infestados de piratas calvinistas, los cuales profesaban gran odio a la Iglesia de Cristo, pero ésto no impidió en modo alguno que estuviesen preparados a ofrecer su vida a Jesús, máximo Capitán de la Compañía fundada por S. Ignacio de Loyola. 

 

En aguas del mar de Tazacorte, en la Isla de S. Miguel de La Palma, de las Islas Canarias, los piratas calvinistas hugonotes abordaron la nave y prometieron a los religiosos que, si abandonaban la fe de Jesucristo, les perdonarían la vida. Pero ellos, animados vehementemente por Ignacio de Acevedo, se exhortaban mutuamente, con oraciones fervorosas, a entregar su vida por Cristo Crucificado. Por eso, por odio a la religión, los herejes descuartizaron sus cuerpos y los arrojaron al mar. El último en confesar la fe fue Ignacio, que padeció el martirio sosteniendo un cuadro de la Bienaventurada Virgen María, que le había regalado el Sumo Pontífice Pío V.

Pío IX decretó incluirlos entre los Beatos.

Misa:Del común de mártires

Oración colecta como en la Liturgia de las Horas.

 

 

Liturgia de las horas

beatos mártires de Tazacorte 

LITURGIA DE LAS HORAS

Del común de Mártires

 
OFICIO DE LECTURA

 Segunda lectura

De la Homilías del Papa Pablo VI en la solemne Canonización de los Beatos 40 Mártires de Inglaterra y Gales, 25 octubre 1970, A.A.S., 62 (1970) pp.747-749).

La Iglesia continúa creciendo mediante el amor de los mártires. 

¡Nuestro tiempo tiene necesidad de santos! Y sobre todo tiene necesidad del ejemplo de quienes han dado la prueba suprema de amor a Cristo y a su Iglesia; «nadie tiene un amor mayor que el dar la vida por sus amigos». Estas palabras del Divino Maestro, que ante todo se refieren al sacrificio que El mismo ofreció en la cruz entregándose por la salvación de todos los hombres, son también válidas tratándose de la innumerable y esclarecida legión de mártires de todas las épocas, tanto de los que perecieron víctimas de las persecuciones contra la primitiva Iglesia, como de los que, en tiempos más recientes, han muerto víctimas de otras persecuciones quizá más disimuladas pero no menos feroces.

La Iglesia -es verdad- nació del sacrificio de Cristo en la cruz, pero continúa creciendo y desarrollándose mediante el amor heroico de que es prueba la muerte de los más generosos de sus hijos: «La sangre de los mártires es simiente de cristianos». Por tanto, la oblación con que los mártires se dejan quitar la vida se convierte -como el derramamiento mismo de la sangre de Cristo, y por la unión con el sacrificio de Este- en fuente de vida y de fecundidad espiritual en bien de la Iglesia y de todo el mundo. Esta es la razón por la que muy bien nos advirtió la Constitución Lumen Gentium: «El martirio, con el que el discípulo llega a hacerse semejante al Maestro, que aceptó libremente la muerte por la salvación del mundo, asemejándose a El en el derramamiento de su sangre, es considerado por la Iglesia como el supremo don y la prueba mayor de caridad» (n. 42).

Mucho se ha dicho y escrito sobre este ser misterioso que se llama hombre; sobre los enormes recursos de su talento, que le capacitan para penetrar los secretos del universo y para dominar, la materia y encauzarla a sus propios fines; sobre la excelencia de su inteligencia y espíritu, que se manifiesta en las obras maravillosas del arte y de la ciencia; sobre sus triunfos y miserias. Pero lo más característico y lo más profundamente arraigado en la persona humana es su capacidad de amar, capacidad sin fondo, que le habilita para entregarse con un amor más fuerte que la misma muerte, el cual se prolonga en la eternidad.

Ahora bien, la expresión y la señal más sublime de ese amor se halla en el martirio de los cristianos, y esto no sólo porque el mártir se ha mostrado fidelísimo a su propio amor, del que ha dado prueba derramando su sangre, sino también porque ese sacrificio lo ha ofrecido en obsequio del amor más profundo y más noble que existe, el de Aquél que nos crió y redimió, que nos ama como El sólo sabe amar, y que, finalmente, espera de nosotros la respuesta de una entrega completa e incondicional, es decir, con un amor digno de nuestro Dios.

RESPONSORIO  2 Cor. 4,11-16

R/. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús. + Para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
V/. Aunque nuestra condición física se vaya deshaciendo, nuestro interior se renueva día a día. + Para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

Oración

Oh Dios, que otorgaste una constancia invencible en la fe a los bienaventurados Ignacio y compañeros mártires; te rogamos nos concedas que, robustecidos con tan sublimes ejemplos, imitemos el ardor de su caridad y podamos participar de su gloria en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

MISA

Del común de mártires
Oración colecta como en la Liturgia de las Horas.



LECTURAS

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro de la Sabiduría 3, 1-9

 

La vida de los justos está en manos de Dios, y no los tocara el tormento. 

La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, y su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz. 

La gente pensaba que cumplían una pena, pero ellos esperaban de lleno la inmortalidad; 

sufrieron pequeños castigos, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí; 

los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto; 

a la hora de la cuenta resplandecerán como chispas que prenden por un cañaveral; 

gobernarán naciones, someterán pueblos, y el Señor reinará sobre ellos eternamente. 

Los que confían en él comprenderán la verdad, los fieles a su amor seguirán a su lado; 

porque quiere a sus devotos, se apiada de ellos y mira por sus elegidos. 

Palabra de Dios. 

 

Salmo responsorial Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R.: 5) 

 

R. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. 

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. R. 

 

Hasta los gentiles decían: El Señor ha estado grande con ellos. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R. 

 

Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R. 

 

Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas. R.

 

SEGUNDA LECTURA

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 31b-39

Hermanos: 

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿ Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? 

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?, como dice la Escritura: «Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza.» 

Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro. 

Palabra de Dios. 

 

 

Lectura del santo Evangelio según San Juan 12, 24-26

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

-«Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.» 

Palabra del Señor. 

martes, 9 de julio de 2024

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B

                                      



HOJA PARROQUIAL

13 y 14 de Julio de 2024

Domingo XV del Tiempo Ordinario. Ciclo B


Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana



Los textos son cogidos de la página de 







“Los fue enviando de dos en dos


LECTURAS






Primera lectura del Profeta Amós 7, 12-15


En aquellos días, Amasías, sacerdote de Betel, dijo a Amós:
«Vidente, vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan y allí profetizar. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino».
Pero Amós respondió a Amasías:
«Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y cultivador de sicomoros.
Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”».


Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.


Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.

El Señor nos dará lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R.


Segunda lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 1, 3-14


Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
En él, por su sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, conforme a la riqueza de la gracia que en su sabiduría y prudencia ha derrochado para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad: el plan que había proyectado realizar por Cristo, en la plenitud de los tiempos: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.
En él hemos heredado también los que estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad, para que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías.
En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de verdad - el evangelio de vuestra salvación -, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido.
Él es la prenda de nuestra herencia, mientras llega la redención del pueblo de su propiedad, para alabanza de su gloria.


Evangelio según San Marcos 6, 7-13


En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.





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Cuando viajamos en avión, normalmente con el billete está permitido llevar un ‘equipaje de mano’, que podemos llevar con nosotros en el interior de la cabina durante el vuelo, del cual no hay que pagar gastos de facturación. La maleta o mochila no debe superar unas dimensiones determinadas ni un peso máximo y, por seguridad, hay una serie de artículos que se pueden llevar pero otros están absolutamente prohibidos. Por eso, en muchas páginas de internet se nos ofrecen consejos para poder hacer el equipaje de mano de modo que podamos aprovecharlo al máximo.









juzgar



En el Evangelio de hoy hemos escuchado que “Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos”. Los discípulos van a empezar un ‘viaje’ en el que deberán empezar su anuncio del Evangelio. Y Jesús les da una serie de consejos sobre el ‘equipaje’: “les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto”. 

Sorprenden estas palabras; cualquiera de nosotros habríamos empezado a pensar en la ropa que necesitaremos, algo de comida, dinero en efectivo o tarjetas de crédito, habríamos buscado lugares de alojamiento… Es lo lógico antes de iniciar cualquier viaje. ¿Por qué insiste Jesús en esto? 

Porque en el anuncio evangelizador, además del mensaje, también tiene importancia el estilo de vida de quien lo anuncia. La sobriedad y la austeridad, llevar sólo un ‘equipaje de mano’, nos permite ser más ‘libres’ y, además, es un indicativo de que de verdad se cree y se vive eso que se anuncia a otros; no sólo es cuestión de ‘pobreza material’, sino de credibilidad. 

Las palabras de Jesús nos invitan a una reflexión, que aparece en la película “Up in the air”, protagonizada por George Clooney, en la que encarna a un alto ejecutivo que, en sus conferencias, utiliza la metáfora de una mochila: «¿Sus vidas cuánto pesan? Imaginen por un segundo que llevan una mochila. Ahora quiero que la llenen con todas las cosas que tienen en su vida. Empiecen por las que hay en los estantes, y los cajones… las tonterías que coleccionan. Noten cómo se acumula el peso. Ahora cosas más grandes: ropa, pequeños electrodomésticos, lámparas, toallas, la tele… La mochila ya pesa. Ahora cosas más grandes: el sofá, la cama, alguna mesa… métanlo todo dentro: el coche, ¡añádanlo! La casa, un estudio o un apartamento de dos dormitorios. Quiero que introduzcan todo eso dentro de la mochila. Intenten caminar… ¿es difícil, no? Pues esto es lo que hacemos con nuestra vida diaria: nos vamos sobrecargando hasta que no podemos ni movernos. Y no se equivoquen: moverse es vivir…» 

Tomando como base las palabras de Jesús a sus discípulos y esta reflexión de la película, pensemos: 

Jesús nos llama a todos a la misión. No es tarea sólo para algunos, sino para todos los que hemos recibido el Bautismo. Como dice el Papa Francisco: «ya no decimos que somos ‘discípulos’ y ‘misioneros’, sino que somos siempre ‘discípulos misioneros’». (EG 120). ¿Me siento llamado y enviado a ser ‘misionero’? 

¿Qué llevo en mi ‘mochila’ personal? ¿Qué o quiénes ‘llenan’ mi vida, qué ocupa la mayor parte de mi tiempo? ¿De qué no estoy dispuesto a desprenderme? ¿Me ocurre, como dice en la película, que «nos vamos sobrecargando hasta que no podemos ni movernos»? ¿Qué me está pesando demasiado, hasta el punto de que casi no me deja tiempo ni ganas para Dios, ni para la parroquia, asociación…? 

«Moverse es vivir», y Jesús nos invita a ‘movernos’, a anunciar el Evangelio de palabra y de obra, para que nosotros y otros podamos ‘vivir’ de verdad. Y esta misión a la que Jesús nos envía no es una ‘sobrecarga’ añadida al peso de la vida diaria. Para la misión sólo necesitamos un ‘equipaje de mano’: oración, Eucaristía y confesión, formación y vida comunitaria, porque el mejor ‘equipaje’ somos nosotros mismos, nuestra experiencia personal de fe, que se nos note que el Evangelio que creemos y celebramos da la vida y por eso lo anunciamos.



actuar





Jesús nos llama y envía a todos a la misión evangelizadora, a continuar lo que Él mismo hizo, y no necesitamos cualidades especiales. Como decía Amós en la 1ª lectura: “Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicomoros. Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: Ve, profetiza a mi pueblo…” Lo único necesario es nuestra experiencia de fe, vivida en lo cotidiano. 

Comencemos este ‘viaje’ al que el Señor nos envía llevando sólo el ‘equipaje de mano’ porque «si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús». (EG 120)







SECRETARÍA GENERAL DEL SÍNODO


¿Cómo ser una Iglesia sinodal en misión?


Cinco perspectivas para profundizar teológicamente con vistas a la Segunda Sesión


de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos



4. Algunos principios transversales de referencia


La profundización de las perspectivas indicadas puede referirse útilmente a algunos principios cristianos, a partir de formas concretas de colaboración, que debemos seguir promoviendo y experimentando.


Si el impulso misionero es constitutivo de la Iglesia y marca cada momento de su historia, los desafíos misioneros cambian con el tiempo. Por tanto, hay que esforzarse por discernir los del mundo actual: si no logramos identificarlos y responder a ellos, nuestro anuncio perderá actualidad y atractivo. Enraizada en esta necesidad está la atención a los jóvenes, a la cultura digital, y la necesidad de implicar a los pobres y marginados en el proceso sinodal, portadores de un punto de vista capaz de revelar dinámicas sociales, económicas y políticas que de otro modo permanecerían ocultas. Cualquier cambio en las estructuras de la Iglesia debe diseñarse para que sea eficaz a la hora de responder a los retos de la misión en el mundo actual.


El segundo principio es la promoción de la participación en la misión, que es don y responsabilidad de todos los bautizados, en el ejercicio activo del sensus fidei y de sus respectivos carismas, en sinergia con el ejercicio del ministerio de la autoridad por parte de los Obispos:


“La circularidad entre el sensus fidei con el que están marcados todos los fieles, el discernimiento obrado en diversos niveles de realización de la sinodalidad y la autoridad de quien ejerce el ministerio pastoral de la unidad y del gobierno describe la dinámica de la sinodalidad. Esta circularidad promueve la dignidad bautismal y la corresponsabilidad de todos, valoriza la presencia de los carismas infundidos por el Espíritu Santo en el Pueblo de Dios, reconoce el ministerio específico de los Pastores en comunión colegial y jerárquica con el Obispo de Roma, garantizando que los procesos y los actos sinodales se desarrollen con fidelidad al depositum fidei y en actitud de escucha al Espíritu Santo para la renovación de la misión de la Iglesia” (Comisión Teológica Internacional, La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia, n. 72).


La dimensión sinodal y la dimensión jerárquica no están, pues, en competencia. La tensión que las une es una importante fuente de dinamismo. En particular, los procesos de toma de decisiones son el lugar para manejar creativamente esta tensión, de modo que se permita a cada uno ejercer su responsabilidad específica, sin ser desposeído de ella.




lunes, 8 de julio de 2024

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 9 DE JULIO DE 2024

  Mt 9,32-38: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos.

En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo.

Echó al demonio, y el mudo habló.

La gente decía admirada:

-Nunca se ha visto en Israel cosa igual.

En cambio, los fariseos decían:

-Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dijo a sus discípulos:

-La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.


Reflexión


Queda mucho por hacer, hacen falta muchas manos, todas las manos. Las nuestras también. No tengamos la tentación de mirar fuera. Incluso que nosotros no podemos. Más bien, preguntemos al Señor: ¿qué puedo hacer? Donde tú me envíes, yo iré, lo que tú me digas, yo diré. 


Esto va en la línea de lo que hemos dicho sobre la fe. Nos vamos dando cuenta de que la fe es esencial en nuestra vida. En la vida cristiana es el esqueleto: todo parte de ahí y todo pasa por ahí. La misión, las vocaciones, y todo es cuestión de fe. 


Pidámosle al Señor que aumente nuestra fe, para que los llamados, puedan sentirla y también nuestra fe les ayude a ellos a responder al Señor.