jueves, 2 de noviembre de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 3 DE NOVIEMBRE DE 2023

   Lc 14,1-6: Si a uno se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca, aunque sea sábado?



Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.

Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó:

-¿Es lícito curar los sábados, o no?

Ellos se quedaron callados.

Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.

Y a ellos les dijo:

-Sí a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?

Y se quedaron sin respuesta.


Se quedaron sin respuesta...Claro, "no pidas a otro lo que no pides a ti".


En primer lugar, resulta que solemos exigir a los otros que se cumpla enteramente la ley, la justicia, las normas. Que para todos sea igual. Sin embargo, muchas veces buscamos excepciones para nosotros. Jesús les ha desnudado en su forma de actuar y por eso se quedan sin respuesta.


Por otro lado, Jesús también desnuda la ley en la cual, la clave interpretativa es la misericordia. Todo tiene sentido desde ahí, y todo debe ser visto bajo la mirada de la misericordia, si no, serían losas imposibles de cargar e inhumanas.


Jesús nos invita a mirar la realidad de otra manera, no nos invita a cumplir la ley, sino a mirar a los otros con la misericordia de Dios, el mismo que nos legó la Ley.


miércoles, 1 de noviembre de 2023

Exequias de Perfidia

 


HOMILÍA EN LA CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS 2023

1ª lectura: Del libro de las lamentaciones 3, 17-26

Salmo 129 Desde lo hondo a ti grito Señor

Evangelio: Juan 14, 1-6


Hoy nos hemos congregado para orar por nuestros difuntos que todavía no han llegado a pasar a la casa del padre: pero están en el proceso. Están en el purgatorio, purificándose para poder estar a tono, confeccionando su traje de fiesta.


Quiero que nos llevemos para casa que no es un día de tristeza, sino de esperanza. 

Me da mucha luz parte del diálogo de Jesús con Marta cuando revive a su hermano:

—Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto; 22 pero aun ahora, yo sé que Dios te dará todo lo que pidas.

23 Jesús le dijo:

—Tu hermano resucitará.

24 —Es cierto—respondió Marta—, resucitará cuando resuciten todos, en el día final.

25 Jesús le dijo:

—Yo soy la resurrección y la vida.[g] El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. 26 Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees, Marta?

27 —Sí, Señor—le dijo ella—. Siempre he creído que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que ha venido de Dios al mundo.


Esta es la esperanza cierta que tenemos los cristianos. Y digamos hoy todos. “Creo que Jesús es la Resurrección  y la Vida”

Los textos que he elegido nos hablan de esperanza.

Empezamos por el salmo: “Desde lo hondo a ti grito, Señor”.

El salmista acude desesperado al Señor sabiendo que será escuchado. Lo invoca porque puede lograrlo. No es un grito al vacío. Un Dios que no lleva cuenta de los delitos. Y nos invita a aguardar, a esperar en el Señor.


Me gusta mucho la primera lectura y de hecho, la elijo mucho en los entierros. Del libro de las lamentaciones. Comienza diciendo: “He perdido la paz, me he olvidado de la dicha; me dije: «Ha sucumbido mi esplendor y mi esperanza en el Señor». A pesar de que el texto comienza de esa manera, tan desgarrada, sin embargo, igual que pasa con la oración, poco a poco se va tiñendo de esperanza: “hay algo que traigo a la memoria, por eso esperaré: Que no se agota la bondad del Señor, no se acaba su misericordia;”

Y llega el evangelio con esas afirmaciones rotundas de Jesús: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros”


Sólo terminar con un extracto de Jesús: “os llevaré conmigo”. Suficiente. El cielo es estar con Jesús. Nos lleva con él. ¿A qué tenemos miedo? ¿Por qué desconfiamos? ¿Por qué desesperamos?

Que no se turbe nuestro corazón… 

ESQUEMA DE LA HOMILÍA EN LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS 2023

GE 1. «Alegraos y regocijaos» (Mt 5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. 


En el día de hoy contemplamos la cantidad enorme de santos, multitudes inmensas de personas que ya participan de la gloria de Dios. Es un día para sentir la llamada a la santidad. Cuando hablamos de santidad no hablamos de merecimientos. Es simplemente: “servir al Señor con alegría”.


Muchas veces consideramos la santidad como algo aburrido, no atrayente, sólo para unos pocos. La santidad la confundimos con la beatería. Los santos son personas mojigatas.

Nada más lejos de la realidad. El Papa Francisco en la exhortación Gaudete et Etxsultate quiso poner las bases sobre la que asentarnos cada cristiano y cada espiritualidad. Para corregir excesos, deformaciones y caricaturas, que hacían poco cercana y atrayente, lo que es el ideal de vida cristiana.


Y la Iglesia nos pone como evangelio del día de hoy al de las bienaventuranzas, que consideramos como el programa de vida del cristiano


«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 

Podemos decir que ésta es la principal y la que da luz y orientación a las demás. Es la humildad. Es la sencillez. Es el abandono en Dios. María era del grupo de los Anawin, los pobres de Yahveh. Es el que sólo tiene a Dios. Amar a Dios con todo el corazón, con todo el alma…


Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. 

Los mansos son los que no buscan la confrontación sino la paz. Son los que consiguen que la sociedad avance. El diálogo. La sinodalidad. María meditaba todo en su corazón.


Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 

Me afectan los problemas del otro. Me duelen sus cosas. Me preocupo y ocupo de ellos. No soy indiferente. Son los que saben escuchar los gritos de los pobres y de las muchedumbres.


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. 

Dios no es neutral y no quiere las injusticias. El santo es el que lucha por las injusticias. 


Para no alargarme más, sólo enunciaré el resto de bienaventuranzas


Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 


Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 


Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 


Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 


Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

    

   




HOJA PARROQUIAL

4 y 5 de Noviembre del 2023

                   Domingo XXXI del tiempo ordinario. Ciclo A

Parroquias de Ntra. Sra. de la Concepción,
de Ntra. Sra. del Carmen
y de San Joaquín y Santa Ana





“ El primero entre vosotros será vuestro servidor ”



  


  


    La liturgia de hoy nos muestra como Dios sigue llamando a cada uno de nosotros, sus hijos,  para integrarnos en su proyecto de amor, dándonos pautas en su seguimiento para transformar nuestras vidas desde la misericordia y la compasión. Además nos convoca para darnos a conocer de una manera sencilla y comprensible,  su deseo de comunicarnos su vida, su gracia y su perdón.


    Por eso,  Jesús nos invita a vivir nuestra vida cristina desde la alegría, la entrega y el servicio y no convertirnos en  profesionales legalistas de la religión que dicen y no hacen, enseñan y no cumplen sus propias enseñanzas viviendo lejos de la realidad de la gente. Al contrario,  se refugian en los cultos vacíos buscando honores y privilegios. Jesús nos quiere humildes y sencillos, todos somos hermanos y estamos invitados a construir juntos una Iglesia cada vez más evangélica y sinodal.


    Por eso, es importante discernir en el hoy de la historia el hoy de un Dios compasivo y misericordioso, captando las nuevas oportunidades y encontrar caminos siempre nuevos para proclamar su evangelio, “remando mar adentro” con confianza, abandonando las orillas conocida y segura, para desarrollar una pastoral sinodal y de proximidad.



LECTURAS



Primera lectura de la profecía de Malaquías 1, 14b-2, 2b. 8-10


«Yo soy un gran rey,
dice el Señor del universo,
y todas las naciones temen mi nombre.
Esto es lo que os mando, sacerdotes:
Si no escucháis y no ponéis todo vuestro corazón en glorificar mi nombre, dice el Señor del universo, os enviaré la maldición.

Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley, invalidando la alianza de Leví, dice el Señor del universo.

Pues yo también os voy a hacer despreciables y viles para todo el pueblo, ya que vuestra boca no ha guardado el camino recto y habéis sido parciales en la aplicación de la ley.

¿No tenemos todos un mismo padre?
¿No nos creó el mismo Dios?
¿Por qué entonces nos traicionamos unos a otros profanando la alianza de nuestros padres?


Salmo 130, 1. 2. 3 R. Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.


Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad. R/.

Sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre;
como un niño saciado
así está mi alma dentro de mí. R/.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 7b-9. 13


Hermanos:
Nos portamos con delicadeza entre vosotros, como una madre que cuida con cariño de sus hijos.

Os queríamos tanto que deseábamos entregaros no solo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor.

Recordad, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no ser gravosos a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios.

Por tanto, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, porque, al recibir la palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios que permanece operante en vosotros los creyentes.


Evangelio según san Mateo 23, 1-12


En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:

«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.

Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.

No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.

El primero entre vosotros será vuestro servidor.

El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».






1. La experiencia del proceso sinodal 


   20. Un obstáculo especialmente importante para caminar juntos es el escándalo de los abusos cometidos por miembros del clero o por personas que ejercen cargos eclesiásticos: en primer lugar los abusos contra menores y personas vulnerables, pero también los de otro tipo (espirituales, sexuales, económicos, de autoridad, de conciencia). Es una herida abierta que sigue infligiendo dolor a las víctimas y a los supervivientes, a sus familias y a las comunidades: «se ha hecho constante referencia al impacto de la crisis de los abusos sexuales del clero [...]. Para muchos, las consecuencias siguen siendo un tema espinoso y sin resolver. Se ha advertido la urgencia de reconocer el horror y el mal causados, y de aumentar los esfuerzos para proteger a los vulnerables, reparar el daño hecho a la autoridad moral de la Iglesia y reconstruir la confianza. Algunas diócesis informaron de que los participantes querían que reconocieran y enmendaran los abusos del pasado» (CE Australia). Una cuidadosa y dolorosa reflexión sobre el legado de los abusos llevó a muchos grupos sinodales a pedir un cambio en la cultura eclesial con miras a una mayor transparencia, responsabilidad y corresponsabilidad. 


    21. Finalmente, en demasiados países el proceso sinodal se ha topado con las guerras que ensangrientan nuestro mundo, «dando rienda suelta a fanatismos de todo tipo y a persecuciones, incluso masacres. Se han observado formas de incitación sectaria y étnica que han degenerado en conflictos armados y políticos a menudo sangrientos» (Iglesia maronita). Son especialmente dolorosas las situaciones en las que los cristianos, incluyendo los católicos, viven en países en guerra entre sí. Incluso en estas situaciones de fragilidad, que hacen más intenso el encuentro con el Señor crucificado y resucitado, las comunidades cristianas han sabido acoger la invitación que se les ha hecho a construir experiencias de sinodalidad y a reflexionar sobre lo que significa caminar juntos, expresando el deseo de seguir haciéndolo: «en relación con la tragedia del genocidio contra los tutsis, que tanto ha dividido al pueblo ruandés, debería profundizarse mejor el tema de la comunión, con vistas a una auténtica sanación de la memoria colectiva. Este Sínodo nos ha hecho comprender mejor que la pastoral de la unidad y la reconciliación debe seguir siendo una prioridad» (CE Ruanda).


1.2 La dignidad bautismal común 


    22. Las prácticas de la sinodalidad vivida han constituido «un momento crucial y precioso para darse cuenta de cómo todos, por el bautismo, compartimos la dignidad y la vocación común de participar en la vida de la Iglesia» (CE Etiopía). Esta referencia fundacional al bautismo —en términos no abstractos, sino como una identidad realmente percibida— pone inmediatamente en primer plano el vínculo entre la forma sinodal de la Iglesia y la posibilidad de cumplir su misión: «ha crecido la conciencia de la importancia de que quienes han recibido la gracia del bautismo caminen juntos, compartiendo y discerniendo a qué les llama la voz del Espíritu. Hay una profunda toma de conciencia de que en una Iglesia sinodal caminar juntos es el camino para ser una Iglesia misionera» (CE Japón). Muchas Iglesias locales, en contextos en los que están presentes muchas confesiones cristianas, ponen de relieve la dignidad bautismal común a todos los cristianos y la misión común al servicio del Evangelio: un proceso sinodal no está completo sin el encuentro con las hermanas y hermanos de otras confesiones, sin compartir y dialogar con ellos y sin comprometerse en acciones comunes. Las síntesis expresan el deseo de un diálogo ecuménico más profundo y la necesidad de formación a este respecto. 

domingo, 29 de octubre de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 30 DE OCTUBRE DE 2023

 Lc 13,10-17: A ésta, que es hija de Abrahán, ¿no había que soltarla en sábado?

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.

Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.

Al verla, Jesús la llamó y le dijo:

-Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha.

Y glorificaba a Dios.

Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente:

-Seis días tenéis para trabajar: venid esos días a que os curen, y no los sábados.

Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo:

-Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado?

Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?

A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.


Como en tantas disputas que tiene Jesús con los fariseos, escribas, y jefes de las sinagogas está en juego el cumplimiento de la voluntad De Dios. Todas estas instituciones hacían coincidir la voluntad de Dios con la ley escrita. Y es lo lógico. Pero se olvidaban la orientación de la ley: liberar al hombre y no esclavizarlo más. Por ello, el mejor día para soltar a esa mujer es el sábado. 


Ahí está la paradoja, el sábado que tiene que significar la liberación del trabajo para el culto a Dios, para darle gracias a Dios, sin embargo se prohíbe que pueda ser curada.


Tenemos que recuperar el aspecto sanador y liberador del encuentro con Dios, y dejar a un lado la exigencia del cumplimiento. Dios es el sanador y liberador por excelencia. El encuentro con Dios es liberador.


Que mal lo hacemos cuando el mensaje que dejamos en los otros es un mensaje de exigencia que pueda alienarnos. Es como vestir un santo para desvestir otro. 


Dejémonos soltar por Jesús, liberar por Él, y seamos agentes de liberación en los otros.